El modelo ferroviario sueco se anticipó en
1988 a las futuras directrices comunitarias
europeas sobre la separación de actividades
sectoriales. La empresa ferroviaria estatal sueca Statens
Järnvägar (SJ) se escindía en dos y desde entonces ha
estado configurando un mercado liberalizado, el de
mayor grado del continente, en el que ha cobrado vital
importancia el papel desempeñado por las autoridades
regionales del país. Como resultado del mismo, SJ se ha
convertido en un holding de empresas con la rentabilidad
como principal objetivo.
Fue en 2001 cuando se produjo la reforma legal
más relevante del proceso, en un momento en el que
la compañía no lograba los resultados económicos
esperados como consecuencia de la explotación de
servicios de tren con criterios obsoletos. Para evitar la
crisis financiera del sector, el gobierno hizo aprobar
una nueva ley ferroviaria que ha llegado a convertirse
en un modelo de referencia de las normativas.
En rasgos generales, la norma dejaba, hasta 2010,
en manos de SJ los tráficos de tren que, en aquel momento,
reportaban beneficios. En paralelo, abría un
proceso concesional para que otras empresas, incluidas
las privadas, se atrevieran a ofrecer servicios alternativos
en las relaciones que arrojaban pérdidas.

Junto al impulso legislativo, esta regeneración ferroviaria
ha incluido un plan de inversión hasta 2015 con una
dotación superior a 11.800 millones de euros. A esta cifra
se suma la previsión de un esfuerzo público de otros
4.191 millones para subvencionar servicios imprescindibles,
pero estructuralmente deficitarios.
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La apuesta
regeneradora ha tenido éxito y en los últimos ejercicios
el volumen de viajeros ha crecido un 30%.
El plan de inversión ferroviaria se ha venido materializando
en un programa de más de 100 actuaciones
en modernización de infraestructuras. Entre ellas resalta la adaptación de las principales relaciones,
Mälmo-Estocolmo, Estocolmo-Norrköping, o Estocolmo-Sundsvall, para la explotación a velocidades de
250 kilómetros por hora. |
Otra iniciativa de gran envergadura
es la creación en la práctica de una nueva
línea rápida que enlace Umea con Estocolmo. La
distancia entre las dos urbes se reduce de 850 a 594
kilómetros y el tiempo de viaje a seis horas y media,
con un ahorro de casi cuatro.
Enlace Suecia-Dinamarca con sabor español