Suecia
Una experiencia pionera en Europa
El plan de regeneración sueco cuenta con una dotación superior a 11.800 millones de euros hasta 2015.
 
Texto: Antonio Carballo
 

El modelo ferroviario sueco se anticipó en 1988 a las futuras directrices comunitarias europeas sobre la separación de actividades sectoriales. La empresa ferroviaria estatal sueca Statens Järnvägar (SJ) se escindía en dos y desde entonces ha estado configurando un mercado liberalizado, el de mayor grado del continente, en el que ha cobrado vital importancia el papel desempeñado por las autoridades regionales del país. Como resultado del mismo, SJ se ha
convertido en un holding de empresas con la rentabilidad como principal objetivo.
Fue en 2001 cuando se produjo la reforma legal más relevante del proceso, en un momento en el que la compañía no lograba los resultados económicos esperados como consecuencia de la explotación de servicios de tren con criterios obsoletos. Para evitar la crisis financiera del sector, el gobierno hizo aprobar una nueva ley ferroviaria que ha llegado a convertirse en un modelo de referencia de las normativas.
En rasgos generales, la norma dejaba, hasta 2010, en manos de SJ los tráficos de tren que, en aquel momento, reportaban beneficios. En paralelo, abría un proceso concesional para que otras empresas, incluidas las privadas, se atrevieran a ofrecer servicios alternativos en las relaciones que arrojaban pérdidas.


Junto al impulso legislativo, esta regeneración ferroviaria ha incluido un plan de inversión hasta 2015 con una
dotación superior a 11.800 millones de euros. A esta cifra se suma la previsión de un esfuerzo público de otros
4.191 millones para subvencionar servicios imprescindibles, pero estructuralmente deficitarios.

La apuesta regeneradora ha tenido éxito y en los últimos ejercicios el volumen de viajeros ha crecido un 30%. El plan de inversión ferroviaria se ha venido materializando en un programa de más de 100 actuaciones en modernización de infraestructuras. Entre ellas resalta la adaptación de las principales relaciones, Mälmo-Estocolmo, Estocolmo-Norrköping, o Estocolmo-Sundsvall, para la explotación a velocidades de 250 kilómetros por hora.

Otra iniciativa de gran envergadura es la creación en la práctica de una nueva línea rápida que enlace Umea con Estocolmo. La distancia entre las dos urbes se reduce de 850 a 594 kilómetros y el tiempo de viaje a seis horas y media, con un ahorro de casi cuatro.

Enlace Suecia-Dinamarca con sabor español

 
 
 
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