España, que tiene actualmente 1.270,7 kilómetros,
será el primer país del mundo en kilómetros de líneas de alta velocidad en 2010. Para entonces, nuestro país tendrá en servicio
2.230 kilómetros, una cifra superior a los 2.090 que tendrá Japón y a los 1.893 de Francia. No sólo eso. El sistema ferroviario español, además de por la longitud de su red, deberá caracterizarse por la modernidad, la seguridad y la sostenibilidad. La mayoría
del parque de vehículos de Renfe en 2010 será nuevo o totalmente renovado, ya que el material es un elemento fundamental para poner en valor las nuevas infraestructuras por las que, según las previsiones
actuales, estarán a punto de empezar a circular
trenes gestionados por empresas que competirán con Renfe en éstas y otras relaciones de tráfico.

De los más de 7.000 kilómetros de líneas ferroviarias
de alta velocidad que prestan servicio en el mundo, casi el 60% se encuentra en Europa y el resto en Asia. Sin embargo, es en el continente asiático donde se encuentra el país con la mayor red de alta velocidad: Japón, que posee un total ocho líneas de Shinkansen (término que se utiliza para denominar el producto de alta velocidad japonés), gestionadas por diferentes empresas, con más de 2.000 kilómetros, una flota de 500 modernos trenes
y el mayor tráfico mundial: 77.900 millones de viajeros-kilómetro.
Japón fue el pionero al poner en funcionamiento,
en 1964 (justo antes de los Juegos Olímpicos), los primeros “trenes bala” en la línea Tokaido Shinkansen entre Tokio y Osaka, que registraron rápidamente un gran éxito: llegaron a los 100 millones
de viajeros en menos de tres años. En la actualidad,
esta línea es utilizada diariamente por 400.000 clientes y circulan por ella 350 trenes al día, a una velocidad de 270 kilómetros por hora, con frecuencias
de hasta 15 vehículos por hora y sentido en hora punta. Las estaciones más importantes que une son: Tokio, Yokohama, Nagoya, Kioto y Osaka.

El 22 de septiembre de 1981 entró en funcionamiento
la primera línea de alta velocidad en Eueropa, entre París y Lyón. Ahora, un cuarto de siglo después, Francia y su operador público, Sncf, están llevando a cabo las obras de un importante proyecto,
el TGV Este, que enlazará París y Estrasburgo y que hará crecer significativamente a la que es, hasta el momento, la mayor red de alta velocidad europea. Esta línea supondrá la circulación de los trenes a partir de este año a 320 kilómetros por hora y contará con una prolongación hacia Metz y Sarrebruck (Alemania), de modo que la utilizarán vehículos de Sncf y de DB.

Aparte de España y Francia, tercera y primera en extensión
de la red, hay otros cuatro países europeos que cuentan con tren de alta velocidad: Alemania, que ocupa
el segundo puesto por número de kilómetros de alta velocidad, Italia, Bélgica y Gran Bretaña. Los ferrocarriles
germanos realizan su servicio desde que en 1988 se abrió la línea entre Fulda y Würzburgo.

Italia es actualmente el cuarto país europeo en kilómetros de alta velocidad, con 562. Destacan la Direttissima entre Roma y Florencia, un germen de alta velocidad puesto en servicio en 1991 (ahora reconvertido),
así como las verdaderas líneas de alta velocidad abiertas hace menos de un año: Roma-Nápoles (la primera con que cuenta íntegramente con el sistema ERTMS) y Turín-Novara.
La alta velocidad en Bélgica y en Gran Bretaña
es menos significativa en cuanto a la extensión de sus respectivas redes, si bien ambos tienen proyectos
de ampliación.
En cuanto a los ferrocarriles británicos, lo más relevante será la culminación en 2007 del tramo entre Londres y el Canal de la Mancha, que unirá la capital inglesa y París en menos de dos horas y media.

De vuelta a Asia, hay que hablar de dos países, además
de Japón, que ya cuentan con su sistema ferroviario
de alta velocidad: Corea de Sur y Taiwan.
Países con alta velocidad en construcción o en proyecto