Durante los próximos cinco años la UE pondrá
en marcha uno de sus proyectos más ambiciosos: crear una red común de ferrocarril
de manera que un tren de un país miembro, tripulado por su correspondiente maquinista, deberá poder circular por cualquier vía de la Unión sin que haya trabas técnicas o legales que se lo impidan. En octubre último Bruselas ha llamado la atención a distintos socios porque no están haciendo los deberes
de forma satisfactoria.

La Unión Eueopea ha aprobado cinco normativas de diferente rango, que buscaban definir las condiciones para la homologación de locomotoras y para la interoperatividad
entre las redes de los países miembros. También ha puesto a punto los parámetros comunes para el sistema transeuropeo de alta velocidad, la aplicación
de las normas de interoperabilidad en la alta velocidad
y la red convencional, así como las especificaciones
técnicas sobre control de mando y señalización.
Bruselas tiene la voluntad de que la interoperabilidad
de las redes tenga una gran capilaridad. Para ello plantea que el ámbito de aplicación se ampliará gradualmente a la totalidad del sistema ferroviario convencional, incluido el acceso por vía férrea a las terminales y a las principales instalaciones de los puertos que sirvan o puedan servir a más de un usuario, a excepción de las infraestructuras y el material rodante reservados a un uso estrictamente local, histórico o turístico
o las infraestructuras que permanezcan funcionalmente
aisladas del resto del sistema ferroviario.
Medidas para la consecución de la interoperabilidad