Rovos Rail, el Orgullo de África
Un museo rodante
La nostalgia de un millonario surafricano por las locomotoras a vapor hizo revivir la magia de los viajes en tren de principios del siglo pasado.
 
Texto: Camilo Campos - Fotos: Rovos Rail
 

a época victoriana ya no sólo puede ser recordada gracias a los legados arquitectónicos o en piezas de museo dejados en el Reino Unido y sus colonias. Ahora, también se pueden revivir esos días de esplendor a través de una verdadera máquina del tiempo. Se trata de un auténtico museo rodante, un ferrocarril de cinco estrellas que traspasa tierras surafricanas y deja atrás paisajes asombrosos y mágicos, que parecen arrancados del mejor guión cinematográfico, a un ritmo que puede resultar absurdo en una época donde los trenes prácticamente vuelan.


Más que un salto al pasado, el tren intenta rescatar el concepto del lujo que imperó allá por los años veinte del siglo pasado en un alarde de nostalgia. Hay que tener en cuenta que aquella fue una época en la que cualquier viaje significaba una empresa de difícil e incierto pronóstico, bien por los costes o bien por el innegable riesgo que derivaba de las largas expediciones. Si se le coloca un marco como el África subsahariana de hace casi un siglo, el riesgo se transforma en una trepidante aventura. Era evidente también que un desplazamiento por simple placer era un terreno reservado para los millonarios. Incluso más, los periplos realizados en condiciones de máximo confort, rodeados de absoluta elegancia y distinción, sin privarse de ningún lujo, eran aún más restrictivos, un auténtico privilegio.

Siendo muy niño el millonario surafricano Rohan Vos realizaba eternos viajes entre el Transvaal Occidental y Ciudad del Cabo a bordo de estos trenes que para él parecían verdaderos carruajes. Eran 26 horas de viaje sin prisas que al pequeño Vos le permitían disfrutar del constante cambio de paisajes, relajarse y dar rienda suelta a su afición por las máquinas mecánicas y de transporte. Para él, ir montado en aquella maravillosa máquina era un regalo.  

Es así como, en busca de esa esencia y de esa imagen mental, Rohan Vos quiso rescatar el sentido de estos viajes a través del Rovos Rail (Ro de Rohan y Vos de su apellido). Hace poco más de 20 años este empresario comenzó a materializar su sueño entre piezas de museo, trenes abandonados y máquinas a punto de ser dadas de baja. Así fue adquiriendo coches y vagones de trenes antiguos que le permitieron armar su propia locomotora, en principio, como un capricho personal.


Comienza entonces esta aventura familiar. En una primera etapa, Vos sólo realizaba viajes personales junto a su núcleo más cercano. En 1989 se decidió a hacerlo de manera comercial para compartir su sueño y atraer a aquellos que querían darse el gusto de realizar un viaje de leyenda, un verdadero crucero sobre raíles. Así nació el que hoy se conoce como el Orgullo de África, un tren de lujo al estilo victoriano que recorre Suráfrica, Namibia, Tanzania y Mozambique, cruzando parques, fauna y flora salvaje en lo más profundo del África negra. Una aventura en la que hoy siguen participando sus hijos, su madre y su mujer.

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