Las
operaciones de leasing (arrendamiento financiero) aplicadas a la compra de trenes han
de ser analizadas de manera minuciosa y caso
a caso. Determinar sus ventajas o desventajas es muy
complejo. Sólo en supuestos específicos y con condiciones
muy concretas pueden resultar provechosas para las
empresas que operan servicios con material ferroviario.
Las características de la actividad ferroviaria y de la
aérea, así como las formas de fabricación y de explotación
de los aviones y trenes, hacen que la aplicación de
las fórmulas de leasing para la adquisición del material
sea significativamente diferente en cada uno de estos
mundos. El primer y principal elemento distinto es la
dispar liquidez de los bienes que van a ser objeto de las
operaciones en cada caso. Mientras que cualquier avión
tiene una forma de fabricación, operación y mantenimiento
estandarizadas y, sin apenas cambios, puede ser
volado por cualquier compañía aérea en circunstancias
y localizaciones muy diferentes, con los trenes no ocurre
lo mismo. Cualquier unidad de material ferroviario se
encuentran condicionada, incluso antes de ser producida,
por aquella compañía que la va a utilizar.

Cuando un bien se utiliza en condiciones de arrendamiento,
para evitar que esta operación pueda ocultar
una compra con pago aplazado, es imprescindible que
ese mismo bien pueda ser alquilado razonablemente por otros múltiples agentes y en similares condiciones.
Y este resulta ser uno de los principales problemas del
leasing aplicado en el mundo del ferrocarril: los trenes
suelen fabricarse de encargo para que se adapten a la
prestación de unos servicios específicos y a unas condiciones
de explotación concretas. Así, ya nacen vinculados
a un único propietario desde el mismo momento
en que comienzan a fabricarse y después su uso está
obligado por contratos de mantenimiento en los que se
fijan severas garantías de disponibilidad en las que se
establecen condiciones muy concretas tales como quién
paga las averías y como se hace frente al lucro cesante.
Estas particularidades hacen difícil que una compañía
que utiliza un tren en condiciones de arrendamiento
pueda resolver con facilidad el contrato de alquiler y que
después otra operadora pueda volver a utilizar el mismo
material sin tener que realizar gastos de transformación
que resultarían absolutamente antieconómicos.
Principales hitos del uso del ‘leasing’ en el tren español