Aunque nadie se atrevería a vaticinarlo, el mundo del ferrocarril constituye el segundo mercado con mayor intensidad de consumo de las llamadas tecnologías de la información a nivel mundial. El primer demandante de capacidad y servicios es el sector de la defensa. Un estudio realizado por el Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicaciones (COIT) resalta el protagonismo de las ‘telecos’ en el desarrollo del moderno ferrocarril y advierte de la necesidad de separar los servicios de comunicación asociados al buen funcionamiento del tren de aquellos que se despliegan en los entornos de la vía para que sean utilizados por los usuarios.
Las nuevas tecnologías de la información y de las comunicaciones han entrado con fuerza en los entornos ferroviarios y cada vez juegan un papel más relevante en el funcionamiento y la seguridad de la explotación de los trenes. Cada día crece la demanda para proveer a los sistemas de transporte guiado de una planificación y adecuación de las redes, imprescindible si se quieren garantizar las necesidades demandadas por este tipo de transporte en términos de seguridad, fiabilidad y calidad de servicio.
Ambas consideraciones se abordan de manera intensiva en el informe elaborado por el COIT cuyo título completo es Elementos Técnicos para la Gestión de Frecuencias en Espacios Complejos: Entornos Ferroviarios y que ha sido presentado en sociedad el pasado mes de noviembre. En el documento se recorre este espacio tan complejo, se da una visión global de la problemática asociada al despliegue y coexistencia de múltiples sistemas de comunicaciones vía radio, y se proponen una serie de actuaciones.

Elaborado por el Grupo de Nuevas Actividades Profesionales del Colegio, el diagnóstico realizado destaca la necesidad de aumentar las bandas protegidas específicas para la prestación de servicios críticos de operación y explotación de los sistemas ferroviarios de transporte.

Además, se incide en la conveniencia de separar los servicios propios de los servicios disponibles para el público, asociados a operadores de telecomunicaciones, independientemente de la posible existencia de servicios de valor añadido proporcionados por los propios operadores ferroviarios.