Movilidad urbana en España
El tren fomenta el transporte público
La llegada del ferrocarril al mismo centro de la ciudad repercute en una menor utilización del vehículo privado en los desplazamientos urbanos.
 
Texto: Antonio Carballo 
 

La intensidad del uso del transporte público en una moderna ciudad está en relación directa con la cantidad de oferta de servicios de ferrocarril (tren, metro o tranvía) que dicha urbe ofrezca a sus ciudadanos: a más oferta ferroviaria, mayor uso del transporte público. Este axioma, en apariencia demasiado simple para ser correcto, está sustentado por Andrés Monzón, catedrático de Transportes de la Universidad Politécnica de Madrid. Monzón, además, es el coordinador del Observatorio de Movilidad Metropolitana, un foro institucional, promovido por el Ministerio del Medio Ambiente, e impulsado por la Unión Europea, para “analizar los problemas de las ciudades y vincular la mejora del transporte público a la solución de algunas de las grandes cuestiones urbanas: reducción de emisiones contaminantes, ruido, integración y equidad social, ordenación de la movilidad en los nuevos desarrollos urbanos, etcétera”.
Uno de los principales instrumentos utilizados por el Observatorio para cumplir con sus misiones es un macro estudio sobre movilidad metropolitana. Sobre datos de los últimos cinco años ha analizado y comparado los hábitos de los habitantes de los núcleos urbanos españoles más poblados (A Coruña, Alicante, Avilés, Gijón, Oviedo, Barcelona, Bilbao, Cádiz, Granada, Madrid, Málaga, Pamplona, Sevilla, Valencia y Zaragoza) a la hora de desplazarse en su ciudad.

Andrés Monzón explica que “un primer resultado de este estudio muestra que hay una relación clara entre oferta y demanda de transporte público. La mayor o menor utilización de los servicios de transporte urbano depende, sobre todo, de que la oferta sea adecuada y competitiva”. Y dándole una vuelta más de tuerca a este argumento afirma que “cuanto más componente de medios guiados o ferroviarios existen en un sistema metropolitano de desplazamientos, más alta será la componente de uso del transporte público en dicha ciudad”. Para avalar tal afirmación, el estudio sobre movilidad metropolitana pone en juego numerosos datos y estadísticas entre los que destacan dos cuadros: el primero, con el reparto modal de todos los viajes (públicos y privados) que comportan la demanda de transporte en las 15 ciudades estudiadas.  

El segundo realiza el balance comparado entre la oferta y la demanda de modos de transporte público en estos núcleos urbanos. Cruzando ambos cuadros se demuestra que, aquellas ciudades que tienen un mayor componente de modos ferroviarios en su oferta de servicios de transportes son las mismas que después consiguen un liderazgo en el uso de los transportes colectivos frente a los privados. Así, por ejemplo, en Barcelona, con un 35,5% de su oferta-demanda de transporte público cubierta por medios ferroviarios y un 14,4% servida por autobuses, el balance final de uso del transporte público en la ciudad asciende al 26,2% del total de desplazamientos, frente al 73,8% de los modos privados. En Madrid esta misma relación se establece con un 28,3% de modos ferroviarios frente a un 24,5% de uso de autobús, lo que eleva el nivel de su uso general de transporte público al 31,6%.

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