A principios del siglo XIX,
Reino Unido inauguró la
primera línea de ferrocarril
del mundo. Desde ese momento, su red ferroviaria no
ha parado de crecer hasta superar, en 2008, los
16.000 kilómetros de vía y las 2.500 estaciones.
Es, además, un sistema de gran densidad, con
más de 3,44 millones de viajeros diarios. A pesar
de estas cifras, su red de alta velocidad es bastante
reducida y sólo cuenta con la High Speed
1, la línea que une el canal de la Mancha con la
estación londinense de Saint Pancras.
Pero Reino Unido también fue pionero en
otra materia: la privatización del sector, incluida
la gestión de las infraestructuras. En 1993
el gobierno de John Mayor inició este proceso
que concluyó tres años más tarde. En 2005, sin
embargo, se hicieron patentes algunos de los
fallos del sistema. Ese año, el presupuesto del
proyecto de renovación de la línea férrea más
importante del país, la de la Costa Oeste, inicialmente
de 2.200 millones de euros, terminó
superando los 14.000 millones. Esta explosión
de los costes se debía en gran medida a la proliferación
de la subcontratación.
Plan de reforma
En 2006, el tren británico se embarcó en un proceso
que se conoce como la nueva estatalización.
Desde ese año, los contribuyentes aportan
cada ejercicio unos 2.100 millones de euros al
ferrocarril. En un plan de reforma que tenía su
horizonte en 2008, la Oficina de Regulación
Ferroviaria estableció una “vigilancia estrecha”
sobre las “fuerzas del mercado”, con revisiones
periódicas de los cánones de acceso a la vía.

Además, en enero de 2009, el gobierno británico
creó la empresa High Speed 2 (HS2) para
estudiar la creación de la línea de alta velocidad
entre Londres, Midland y Escocia.
Pero este proceso no ha sido suficiente para
reparar las carencias del sector. El experto en
asuntos ferroviarios Barry Doe publicó un informe
que destaca la necesidad de abordar una
solución definitiva para el tren. Doe demuestra
que, desde la privatización, las tarifas para trayectos
de larga distancia han llegado a multiplicarse
por tres. Un viaje de ida y vuelta en primera
clase desde Londres hasta Manchester costaba
147 euros en 1995; ahora, su precio es de 426. |