¿Cómo valora el traspaso de competencias? ¿Se han cumplido las expectativas?
Sí. El punto de referencia general era, por un
lado, el acuerdo político al que llegaron el presidente
de la Generalitat de Cataluña, José
Montilla, y el ministro de Fomento, José Blanco,
en la primavera de 2009. Inmediatamente
después, nos pusimos en marcha todos para
negociar el conjunto de las transferencias:
Renfe, Ministerio de Fomento, Adif y nosotros.
También el Ministerio de Economía y Hacienda
y la Consejería de Economía y Finanzas, para
la valoración de los traspasos. El otro punto de
referencia son las previsiones del Estatuto de
Autonomía de Cataluña en cuanto a las competencias
en materia ferroviaria. El Estatuto plantea
unas competencias exclusivas para todos
los trenes cuya circulación sea por el interior
del territorio de Cataluña. Esto incluiría, en su
caso, a los regionales o media distancia dentro
del territorio catalán, pero decidimos suprimir
esta negociación. Primero sería cercanías de
Barcelona y luego, establecer una ponencia,
que inició en enero de 2010 l a negociación del
traspaso de los regionales.

¿Cuál ha sido el proceso?
Planteamos tres tipos de acuerdos. Primero,
Fomento-Generalitat-Renfe, por el que el ministerio
establece que la Generalitat se subroga en
las competencias de la Administración General
del Estado con relación al Contrato Programa
vigente y a la negociación de un futuro Contrato
Programa. Segundo, un convenio Generalitat-Renfe. La Generalitat, ya como autoridad ferroviaria
reconocida, establece con la operadora
los mecanismos a través de los cuales se produciría
la relación. Se estableció un sistema de
Comisión Mixta Renfe-Generalitat de Cataluña,
presidida por el secretario de Mobilitat, en la
que participan cuatro representantes de Renfe
y cuatro de la Generalitat, uno de los cuales
pertenece al Ayuntamiento de Barcelona. En
este órgano se definen cómo se propondrá la
dirección del servicio y qué mecanismos de
coordinación ordinaria se establecerán entre la
compañía y el titular de la competencia.
Finalmente, se contempla un convenio con
Adif, en el que se acuerda cómo se pone a
disposición de la nueva autoridad ferroviaria
competente la disponibilidad de la red a los
efectos de los servicios de Cercanías: cuántos
surcos, cuáles están vacíos o cuáles podría
ofrecer Adif a la Generalitat para incrementar
el servicio. Aunque la infraestructura no se
transfiere, sí se pone a disposición de la operadora
o del ente titular. Había que establecer
algún tipo de mecanismo para que no estuviésemos
permanentemente condicionados,
hipotecados por una determinada gestión de
la infraestructura, y para que pudiésemos también
arbitrar mecanismos de solución.
|