La capital de la región de Poitou-Charentes está levantada sobre
2.000 años de historia. Dos milenios que han requerido de Poitiers
y de la región su intervención protagonista para el destino de los
pueblos que la habitaron o que la pretendieron, como en las batallas
del año 732, que ganaron los francos frente a los árabes, lo que frenó la expansión
islámica hacia el norte, o la de 1356, que supuso la derrota de Francia ante los ingleses.
La ciudad se levantó sobre un terreno elevado entre dos valles y protegido en gran parte
por el río Clain, circunstancia que le facilitaba una excelente posición defensiva.
La huella de tantos años de historia está reflejada en su rico legado de arte romano,
románico y gótico, que suma un total de 80 edificios clasificados como patrimonio
nacional. Abundan los templos, lo que le ha valido el sobrenombre de Ciudad de los
Cien Campanarios. Los más destacados son el baptisterio de San Juan, el monumento
cristiano más antiguo de Francia, y la iglesia de Notre Dame la Grande, una maravilla del
románico famosa por su fachada llena de relieves.

Rutas sin pérdida
Alrededor de la iglesia de Notre Dame se articula la visita turística a la ciudad. No sólo
por su valor histórico, sino porque a 100 metros de la iglesia se encuentra la oficina de
turismo, desde donde parten tres líneas de colores pintadas en el suelo que nos ayudan
a conocer los rincones más destacados de la ciudad.
Tres rutas con sus paradas y sus paneles informativos. Si seguimos la línea azul, recorreremos
la calle medieval de la ciudad, la Grand Rue, con muchos edificios de vigas de
madera a la vista. Allí se concentran galerías de arte, librerías y tiendas de artesanos.
También pasaremos por la plaza de la Libertad, que
alberga su particular réplica de la Estatua de la Libertad, una de las tantas que hay en Francia, y por la catedral gótica
de Saint Pierre. Siguiendo la línea roja se encuentra
la iglesia de Saint Hilaire le Grand, una de las paradas del
Camino de Santiago francés.
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