Renfe da un paso más en su misión de prestar un servicio seguro, y lo
hace a través del análisis del fallo humano. Tras la apuesta que mantiene
por la introducción de la tecnología y la formación del personal de conducción,
la empresa ha abierto una nueva línea de actuación que pretende
mejorar sus altos niveles de seguridad en la circulación. Ésta consiste en la adopción de la última
tendencia europea en torno a la investigación del fallo humano en los incidentes o accidentes –especialmente en los rebases de señal–, que parte del supuesto de que el error humano no es la
causa, sino que es la consecuencia de alguna otra circunstancia. Se trata, en suma, de buscar el
origen de ese fallo humano y bloquear su posible nueva aparición.

Así, el Sistema de Gestión de Seguridad de Renfe ha incorporado como cuestión fundamental
la gestión preventiva del fallo humano, basada en el análisis de las causas que lo provocan y en
el conocimiento psicológico del individuo.
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