El próximo ejercicio adquiere una
gran relevancia para las cuentas de
la empresa, ya que es el último de
los que comprende el Contrato Programa
2006-2010 firmado con el Estado, que fija unos
objetivos y unas aportaciones. Sin embargo, la actual
crisis económica mundial y sus consecuencias en nuestro
país, como el aumento del desempleo o el desplome
del sector inmobiliario, han provocado una caída en las
cantidades de viajeros y mercancías transportadas. Esta
circunstancia, según los presupuestos para 2010, impedirá
a la empresa cumplir con lo suscrito en el citado
acuerdo, que determina unas cifras ligadas al contexto
de hace unos pocos años, y que preveía un crecimiento
económico del 3,3% del PIB cada año, que no se ha
producido a causa de la recesión.
Además, de acuerdo con las decisiones del Gobierno,
la aportación prevista para 2010 en el Contrato Programa
de 350 millones de euros para los servicios de cercanías
y media distancia, queda pendiente para otro escenario
presupuestario y será compensada en el ejercicio 2010
con un aumento del endeudamiento, autorizado hasta
1.235 millones de euros. Se calcula que, al finalizar la vigencia
del Contrato Programa, la deuda de la empresa
ascenderá a 5.186,6 millones de euros, es decir, 627 millones
más de lo fijado en el acuerdo con el Estado.
No obstante, en un contexto económico en el que se
están viendo afectados casi todos los sectores, especialmente
el del transporte, Renfe va a mantener su apuesta inversora,
principalmente destinada a la renovación del material.
De este modo, 2010 será un ejercicio que concluya
con déficit, pero también será un año en el que la empresa
dispondrá de la flota de trenes más moderna y versátil de
Europa, circunstancia que sienta las bases para prestar un
gran servicio, en términos de calidad, eficiencia, seguridad
y capacidad de transporte, durante la próxima década.