La ciudad desde las alturas: es
imposible ir a Sevilla y no visitar
la Catedral, uno de los edificios
más importantes de la ciudad.
Suba por las rampas de piedra
de la Giralda, antiguo minarete
de la mezquita, y desde lo alto
podrá contemplar la mejor vista
de toda la capital andaluza.
La emoción del flamenco: en
Casa Anselma (Pagés del Corro,
49) se puede bailar al son de las
guitarras mientras se degusta un
buen vino o una cerveza con algo
de picar. Y para comprender el
flamenco, nada mejor que una visita
al Museo del Baile Flamenco (Manuel Rojas Marcos, 3). Además,
el Teatro de la Maestranza inicia
en octubre su temporada de
flamenco con varias actuaciones.
El 14 de octubre se presenta Puro
jondo, un espectáculo protagonizado
por Eduardo Serrano El Güito
y Manuel Maya Manolete.
La pintura barroca: el Museo de
Bellas Artes (Plaza del Museo)
posee una de las mejores colecciones
de pintura barroca de
España. Los domingos se instala
un mercado de arte en la plaza
situada frente al museo.
El arte del tapeo: en Sevilla
tapear es todo un rito. La oferta
es casi infinita, pero son recomendables
la Cervecería Giralda (Mateos Gago, 1), localizada en un
antiguo baño morisco, el Rinconcillo (Gerona, 40), casa fundada
en 1670, o Casa Ricardo (Hernán
Cortés, 2), donde no hay que dejar
de probar el jamón ibérico.