En estos momentos, el negocio de Automóvil de Renfe Mercancías está
trabajando en mantener e incluso incrementar el volumen de los tráficos
actuales. Para ello, y teniendo en cuenta que, después del sector financiero,
el mercado del automóvil ha sido el más afectado por la recesión, la estrategia
de este negocio consiste en aumentar la flexibilidad y saber adaptarse a
las demandas de transporte de los clientes, como principales medidas que
minimicen los impactos del actual contexto económico. Se trata de ofrecer un
servicio a la medida de cada cliente, hasta reducir incluso en algunos casos
las propuestas económicas.
Crisis del sector
El impacto más relevante de la crisis económica es la caída del consumo
interno, lo que repercute en el descenso del tráfico nacional y de la importación.
En este sentido, los descensos de tráficos internacionales de importación
más acusados están siendo los de las marcas PSA (Peugeot-Citröen),
Volskwagen y General Motors. En el ámbito del transporte de piezas y
componentes destacan las caídas de producción de las factorías de Renault
en Valladolid, y de Ford en Valencia.
A pesar de este contexto, marcado por el descenso de la compra nacional
de vehículos y con ello de la producción, el volumen de exportación se está
manteniendo al mismo nivel que en años anteriores y representa un 80% del
total de la producción de las factorías del país.