El ferrocarril alemán, con
su principal operador a la
cabeza, Deutsche Bahn
(DB), se resiste a doblegarse
ante la crisis económica. En 2008, sus
resultados fueron positivos, a pesar de que en
el último trimestre la actividad cayó de forma
notable, sobre todo en los tráficos de mercancías.
El ejercicio 2009 parece dispuesto a poner
a prueba a la mayor red ferroviaria de Europa –con sus 44.000 kilómetros– precisamente
en aquellos puntos donde había mostrado sus
mayores fortalezas: los tráficos de mercancías
y de cercanías, así como el vigor de sus gestores
para llevar a cabo la modernización.
Los últimos resultados presentados de
manera oficial por DB corresponden a 2008.
La empresa saldó este ejercicio con un sano
crecimiento por cuarto año consecutivo. Sus
ingresos consolidados crecieron el 6,8%, hasta
situarse en 33.500 millones de euros. Su beneficio
de explotación fue de 1.700 millones, lo
que supone un aumento de 200 millones frente
al año 2007. El tráfico de viajeros se incrementó
un 4,8%, hasta conseguir 1.900 millones de
clientes. Además, la eficiencia en la explotación
también fue en aumento, al crecer la ocupación
de los trenes un 3,8% en larga distancia, un 3%
en regionales y un 8% en cercanías.
Asimismo, la compañía alemana mantiene
un fuerte ritmo inversor, con un presupuesto de
1.100 millones de euros para gastar en infraestructuras
hasta finales de 2010.


En el negocio de carga, la filial DB Schenker
Rail registró un aumento del 21,1% en sus tráficos,
al transportar 378,7 millones de toneladas.
Gran parte de este aumento se debió, no
obstante, a la inclusión por primera vez de los
tráficos de mercancías de DB en Gran Bretaña,
con la compra de EWS.
El ejercicio de 2009 muestra las consecuencias
que para el comercio internacional
tiene la retracción del consumo en todo el
mundo. DB Schenker Rail, pero también el resto
de compañías ferroviarias de carga surgidas
en Alemania tras la liberalización –Rail4chem,
Rhein-Sieg AG o de Hoyer Railserv GmbH, entre
otras– han sufrido el zarpazo de la recesión. En el primer semestre, el transporte de mercancías por
ferrocarril sufrió en Alemania una disminución del 22,4%
en relación con el mismo período del año anterior, al
transportar 147,3 millones de toneladas, según los datos
de la oficina Federal de Estadística. En los tráficos domésticos
la bajada fue del 17%.