En los últimos años, Renfe
ha llevado a cabo, a través
de la Dirección General de
Seguridad, Organización y
Recursos Humanos, una importante inversión
en centros de formación en los principales núcleos
de actividad de la empresa hasta crear
una malla territorial que, además de redundar en
la conciliación del trabajador con su actividad y
vida personal, incrementa la productividad y extiende,
cuantitativamente, el número de alumnos
que pueden formarse simultáneamente. Este modo de gestión, basado en la descentralización
territorial, permite acercar la formación a los
principales centros productivos de Renfe y está
en sintonía con los objetivos de la empresa comprometidos
en el Contrato Programa, al tiempo
que apoya de forma transversal el modelo y la
cultura de empresa. De esta forma, Renfe profundiza
en rentabilizar y optimizar los recursos
formativos a través de la sinergia entre áreas. A
su vez, la transversalidad de la gestión formativa
transmite un modelo coherente de empresa, especializado
para cada una de las áreas.

Esta forma de impartir formación supone
también un mejor control de gastos: desplazamientos
evitables, restauración, alojamiento,
metodologías semipresenciales y e-learning.


En este sentido, la Escuela Técnica Profesional
de Renfe dispone de una red de seis centros
de formación distribuidos geográficamente en
Madrid (desde 2007), Barcelona (L’Hospitalet,
2008), Valencia (2008), Sevilla (2009), Bilbao (2009) y Santiago de Compostela (2009), y que
se ampliarán con un séptimo, en León. Estos
centros cuentan con formadores cualificados
en diferentes materias y con colaboradores de
las diversas Áreas de Actividad, que aportan experiencia
de su entorno diario de trabajo para
realizar acciones formativas puntuales. Este
desarrollo convierte a Renfe en un formador de
referencia del sector ferroviario y empresarial.