Unos pocos folios salpicados de misterio fueron el único legado que Edgar Alan Poe dejó de su relato El
faro, el diario de un farero de 1796 inacabado por la
repentina muerte del escritor. El 19 de enero de 2009 se
cumplieron 200 años del nacimiento de Poe, uno de los novelistas que mejor
ha sabido imprimir en sus cuentos un halo de angustia y misterio. Para celebrar
este aniversario, un grupo de amantes de la literatura decidió dar un
final a esta historia. La idea surgió en un taller de escritura impartido por el
poeta Fernando Menéndez en Oviedo, y varios trabajadores de Renfe y Adif
aficionados a la escritura aceptaron el reto.
Hasta el momento, han participado en esta experiencia más de 30 escritores,
entre ellos, cinco trabajadores de Renfe, que quisieron resolver el
enigma planteado por Edgar Alan Poe escribiendo su propio final. Para publicar
todos los cuentos, se creó un blog desde el que se invita a participar a
todas las personas que lo deseen, en calidad de escritores o de lectores. Un
proyecto literario que concluye a finales de este año y con el que se quiere
editar un libro. El objetivo de esta experiencia es encontrar mil respuestas
para una sola pregunta; ¿qué le sucedió al farero?
