Las conexiones ferroviarias entre España y
Francia fueron el eje central de la última
Cumbre Hispano-Francesa. En ella, Nicolas
Sarkozy destacó el compromiso de los dos Estados por
dar un fuerte impulso al desarrollo de las infraestructuras
del tren de alta velocidad para conectar los dos
países. El presidente francés se comprometió a “respetar
los calendarios” para lograr que su país llegue “puntual” a la cita de la conexión ferroviaria entre
las redes del TGV galo y la alta velocidad española.
Sarkozy afirmó que en el plazo de “tres o cuatro años”
será posible viajar en tren entre las ciudades de Barcelona
y Lyon en menos de cuatro horas.

José Luis Rodríguez Zapatero, por su parte, desveló
que utilizará la presidencia española de la Unión Europea,
en el primer semestre de 2010, para convertir el Corredor Ferroviario Mediterráneo en una “gran
prioridad” de la Red Transeuropea de Transportes.
El impulso de los dos países por las conexiones
ferroviarias transfronterizas se traduce en varios proyectos
que ya están en marcha. El corredor atlántico,
el corredor mediterráneo y la travesía central del Pirineo
son las tres claves de esta unión.

El resumen sobre el estado de las obras y las previsiones
de los proyectos ya acordados en el corredor
mediterráneo podría resumirse del siguiente modo:
los trenes de alta velocidad ya circulan entre Madrid y
Barcelona, y el TGV, entre Nîmes y París. Para conectar
el Mediterráneo con el norte de Europa queda por
construir el trayecto de conexión entre Barcelona y Nîmes. En este tramo, las obras fronterizas entre Perpiñán
y Figueres ya están prácticamente terminadas
y en breve se procederá a dotarlas de los equipos de
señalización correspondiente.
En la parte española, la vía entre Barcelona y Figueres
podría entrar en servicio en 2012. De la parte
francesa, el enlace entre Montpellier y Nîmes tiene
posibilidades de convertirse en una realidad operativa
dos años más tarde, en 2014.