Bilbao, la ría de la modernidad
El río Nervión vertebra una ciudad que conjuga lo clásico con lo moderno. Sin olvidar el pasado, el Bilbao actual es un espacio de vanguardia en el que se dan cita los grandes de la arquitectura.
 
Texto: Juan Gómez

Bilbao tiene muy poco que ver con la ciudad que hace 25 años se levantaba a las orillas del Nervión. Era una urbe industrial, marcada por los tonos negros de los humos de los hornos de fundición y los anaranjados de los óxidos producidos por los metales que se trajinaban en los vetustos muelles. Necesitaba un lavado de cara y una nueva
imagen que rompiese con los anclajes del tipismo. Era una ciudad que giraba entorno al Casco Viejo, a las Siete Calles, al Puente Colgante…
Sin perder la compostura, sin olvidarse de que el Botxo es parte del corazón del bilbaíno y con mucha templanza por parte de las autoridades municipales, Bilbao se puso manos a la obra. Trabajo, imaginación e inversiones millonarias han hecho que el palpitar de la ciudad tenga otro ritmo. Por Bilbao pasan al año 12 millones de personas y eso dice mucho de su buena salud. Los viejos muelles y astilleros son ahora centros de negocios y baluartes culturales. Es una ciudad que, sin olvidar el pasado, ahora gira entorno al Guggenheim, al Palacio Euskalduna, la Abandoibarra…


El museo Guggenheim, obra de Frank O. Gehry, fue el primer paso para hacer de Bilbao un referente en el mundo del arte. Centro de atracción para artistas y aficionados; un faro que ha guiado hasta Bilbao a los grandes creadores del momento. Pero no sólo del gran Guggenheim vive Bilbao. Sus calles, sus edificios, sus jardines se han convertido en un gran museo al aire libre. Cultura de todos para todos. La sucesión de nombres es espectacular. Los grandes de la arquitectura han dejado su huella en la ciudad: Santiago Calatrava (puente de Zubizuri), César Pelli (Abandoibarra y la torre Iberdrola, prevista para el 2012), Norman Foster (Metro de Bilbao), Arata Isozaki (torres Isozaki), Robert Stern (Centro Comercia Zubiarte), Rafael Moneo (Biblioteca de la Universidad de Deusto), Zaha Hadid (la futura isla de
Zorrozaurre), Álvaro Siza (Paraninfo de la Universidad del País Vasco) o Fernando Soriano y Dolores Palacio (Palacio Euskalduna). Titanio, cristal, acero y hormigón dan forma a este museo arquitectónico y urbano.

Y en la calle, más arte. Hay espacios urbanos que alojan obras de Salvador Dalí, Eduardo Chillida, Jorge Oteiza, Miquel Navarro, Louise Borgoise y, quizás el más conocido, Jeff Koons, autor de Puppy, el perro de ocho metros de altura forrado de flores de colores que recibe al visitante del Guggenheim.

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