Renfe está configurando la flota de trenes más
moderna de Europa, que incorpora innovaciones
tecnológicas en materia de eficiencia
energética, confort o seguridad. En este último aspecto,
destaca el sistema anticolisión con el que cuentan
los últimos modelos fabricados por Alstom: el Civia III,
en explotación comercial de cercanías desde 2008; el
Civia IV, en proceso de fabricación, y la serie 114 del
servicio Renfe Avant, en fase de homologación.
Este dispositivo de seguridad pasiva basado en la
absorción de energía va instalado en el testero frontal
del vehículo y responde a las exigencias de la normativa
nacional (NTC MA 001 de Adif) y europea (EN
15227), que tiene como misión asegurar una mayor
protección a los clientes y al personal de conducción
en caso de choque. Para ello, la norma establece tres
escenarios de colisión ante los que el tren deber responder
con eficacia: un impacto frontal contra otra
unidad idéntica, contra un vagón de mercancías y
contra un obstáculo pesado y deformable, como es el
caso de un camión.
Esta tecnología fue probada con éxito en un ensayo
llevado a cabo por Renfe, a través de la Dirección
de Trenes e Innovación Tecnológica de Cercanías
y Media Distancia, y Alstom, en el que se simulaban
las tres situaciones anteriores. Esta buena respuesta
permitió la validación de todos los elementos de absorción
de energía en condiciones dinámicas.
Aunque el funcionamiento del sistema es similar,
las dimensiones del dispositivo son mayores en el S114
porque es un vehículo de alta velocidad. Esta circunstancia
dota a esta serie de un espectacular morro.
