Que el tren es un modo sostenible y el más respetuoso
con el medio ambiente ya lo conocemos.
Ahora tenemos que ir más allá, y para ello Renfe
ha elaborado un plan de eficiencia energética,
que nos debe ayudar a gestionar mejor nuestro
modo de transporte para conseguir ahorros
económicos y medioambientales. Este plan nos
permitirá mejorar nuestra cuenta de resultados,
y profundizar en políticas de ahorro y optimización
de costes, con ahorros estimados de 53 millones
de euros anuales. Además, una mejor gestión
de la energía nos permitirá aportar más a la
sociedad, con una reducción anual de 115.000
toneladas de CO2.
Pero es éste un plan ambicioso, que requerirá, con
carácter transversal, de la participación de todas las áreas, desde los ámbitos económicos, tecnológicos, del
material o de los recursos humanos. Pasa también por
innovar en aspectos como la compra de energía, para
comprar más barato, y no es algo baladí para la primera
empresa consumidora de energía eléctrica del sector
servicios del país, o por utilizar energías renovables.
También es necesario seguir trabajando para obtener
la compensación económica de la energía que Renfe
devuelve a la red, como a través del freno regenerativo,
que se irá incrementando de forma progresiva

Éstos son sólo unos apuntes de todas las medidas
que recoge nuestro reportaje de portada de este mes.
Se trata de lo que podemos y debemos hacer, de profundizar
en una nueva cultura de gestión energética.
Por ello, no podemos conformarnos con ser el modo
de transporte más respetuoso con el medio ambiente,
si no por gestionar mejor y por trabajar en la misma
dirección y con un objetivo claro, ser más eficientes:
menos gastos, más sostenibles. Es un proyecto común
en el que todos debemos implicarnos.