El ferrocarril es el modo de transporte más eficiente y limpio, seguido del barco y del autobús. Gana por mucho al avión y al automóvil.
Su consumo de energía es entre un 40 y un 70 por ciento más bajo, y las emisiones de gases de efecto invernadero
pueden llegar a ser hasta un 80 por ciento más bajas.
Por estas razones y otras muchas, resulta fundamental la implicación
de las empresas ferroviarias, con Renfe a la cabeza como principal
operador, en la búsqueda de un mayor desarrollo del sector, tanto en el tráfico de viajeros como en el de mercancías, así como
en materia de infraestructuras.
El aprovechamiento de los congresos sobre medio ambiente organizados
por la Fundación para la creación de una plataforma empresarial del ferrocarril, que fomente el intercambio
de experiencias y conocimientos, supone un compromiso vital en toda sociedad que quiera tender hacia el desarrollo sostenible.