El carácter emergente de las empresas aéreas de bajo coste no sólo se demuestra
por su imparable crecimiento en todo el mundo desarrollado, trimestre a trimestre. Los principales estudios de mercado muestran que un alto porcentaje entre aquellos consumidores que aún no han probado este medio de transporte están plenamente dispuestos a aceptar las severas restricciones que plantean en la comodidad de sus vuelos, a cambio de pagar tarifas reducidas.
El 13% de los españoles ha volado ya alguna vez con una aerolínea de bajo coste, porcentaje notablemente inferior si se compara con el 41% de los británicos
o el 20% de los italianos, pero que es similar al de los franceses y alemanes, según el estudio Low Cost Carrier Monitor
realizado por TNS.
El mercado más maduro es el del Reino
Unido con una cifra de usuarios que duplica la de su inmediato seguidor, y con un mercado potencial que se eleva el 58% de los consumidores. El mercado potencial en Italia es igualmente dinámico y se sitúa en el 54%. Tanto británicos como italianos buscan tarifas económicas y están dispuestos a aceptar
estándares más bajos de confort y servicio en sus vuelos.
España, pese a igualar a Francia y Alemania en viajeros que ya han utilizado
compañías aéreas de bajo coste, registra el mayor mercado potencial, con un 52% de viajeros dispuestas a utilizarlas. Francia la sigue muy de cerca, con un 51% y Alemania queda un poco más rezagada con el 48%.
El perfil de los clientes de las low cost es el de una persona más joven que la media de edad de los usuarios de aerolíneas convencionales. Por el contrario, su nivel de ingresos, de estudios y su frecuencia de vuelos es significativamente superior que los viajeros de turista de sus competidores. Utiliza Internet para comprar sus billetes
y se jacta de organizar sus viajes personalmente a través de la Red.