Una ciudad antigua, muy antigua, cargada de
historia y de arte, se alza, encaramada a una
mole de granito, en medio de la Mancha. Se
trata de Toledo, donde cada piedra, cada losa de sus
calles, tiene marcada a fuego la impronta de todas las
culturas que la han forjado. “Toledo es un lujo que
tiene España” escribió hace años Julio Caro Baroja. Y
no le faltaba razón al sabio
madrileño. En esta ciudad
la convivencia de las
culturas cristiana, árabe y
hebrea durante el periodo
medieval tuvo como resultado
una increíble prosperidad
artística. Hoy, pasear por sus calles, que parecen
“empedradas con mazapanes paleolíticos” como dijo el
escritor Ramón Gómez de la Serna, es viajar en el tiempo
para aparecer como por arte de magia en la Edad
Media. Capital de la España visigoda y del imperio de
Carlos V, villa de El Greco, cuna de infinidad de leyendas,
origen de la Ruta de Don Quijote y un mercado
insuperable de artesanía. Todo ello y más es Toledo,
llamada con frecuencia Ciudad de las Tres Culturas,
expresión quizá de recurso fácil que, sin embargo, es
capaz de sintetizar el devenir de todo un pueblo.
La ciudad, coronada por su gran alcázar, está doblemente
defendida por las murallas y la profunda
curva que traza el Tajo, que parece rendirse a sus pies.
Ya lo decía Tito Livio en sus crónicas de guerra: “parva
urbs, sed loco munitia” (lugar pequeño, pero bien
fortificado). La civilización
romana la llamó Toletum y
bajo su dominación se construyeron
templos, teatros,
anfiteatros, circos, murallas
y acueductos. Algunos de
los restos de estas edificaciones
todavía son evidentes, como ocurre con el circo
romano, en la zona de la Vega Baja.

Con la ocupación de los pueblos germánicos, Toledo
fue nombrada capital de la España visigoda. Y toda esta
rica historia tiene su reflejo en las calles de la ciudad.
Tanto es así, que todo el casco antiguo está declarado
Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1987.
Hay mucho que ver en la que fue la capital del imperio
español hasta 1561. Quizás demasiado para abarcarlo todo en una visita de un solo día. Por ello no está de
más comenzar una ruta en el edificio Toletvm, un nuevo
centro de recepción de turistas, que a la vez que invita
a planear reposadamente la visita a conventos, puentes
y palacios toledanos, es todo un espacio vanguardista
con multitud de propuestas multimedia para conocer la
ciudad desde un punto de vista diferente.
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