La responsabilidad social de las empresas
(RSE) es la respuesta de las organizaciones
al reto de la sostenibilidad entendida en su
triple vertiente (económica, ambiental y social). Las
nuevas tendencias mundiales y el rápido cambio de las
expectativas ciudadanas están contribuyendo a que las
empresas más eficientes incorporen en sus prácticas
mecanismos que permitan conocer las motivaciones de
sus grupos de interés (clientes, proveedores, empleados,
inversores, etcétera) y puedan anticiparse a ellos.
Pensemos en tres ejemplos. En primer lugar, ante
el reto del cambio climático algunas empresas están
respondiendo con estrategias innovadoras que contribuyen
a que formen parte de la solución (y no del
problema), además de generarles retornos económicos
muy interesantes.
En segundo lugar, la inmigración y el envejecimiento de la población están favoreciendo
que las empresas más ágiles establezcan políticas de
diversidad, fomentando aspectos como la conciliación
de la vida personal y laboral, ganando así la batalla
por la atracción y retención del talento. Por último, una
sociedad más informada y globalizada ha reforzado la
apuesta de las empresas por la transparencia, el buen
gobierno y el control de la cadena de suministro, dado
que los mercados (inversores y consumidores) premian
la credibilidad y castigan la opacidad, la corrupción o
los abusos laborales en la cadena de proveedores.

La responsabilidad social es voluntaria, pero requiere
un compromiso que demuestre tres elementos
esenciales. Primero, su integración en la estrategia y
gestión de la organización. En España, el estándar SGE
21 (Sistema de Gestión Ética y Socialmente Responsable) se ha convertido en un referente en este sentido.
Segundo, el diálogo y conocimiento de las expectativas
de los grupos de interés, un factor determinante de la
competitividad y credibilidad de una organización. Y,
por último, la transparencia y comunicación. Cada vez
más empresas presentan su informe anual de responsabilidad
social, un documento muy valorado por los
inversores y por las administraciones públicas.