El 14 de diciembre fue un gran día para el ferrocarril
italiano. La empresa Trenitalia procedió
a la inauguración de una nueva línea de
alta velocidad, poniendo en liza un nuevo convoy de la
serie ETR 500, que ya se le conoce como Flecha Roja, y
que es capaz de transportar a sus pasajeros desde Milán
a Bolonia en un tiempo récord de 65 minutos.
Se trata del aperitivo de un plato mucho más apetitoso
por el que la compañía ferroviaria prevé unir Milán
y Roma en tan sólo tres horas de viaje, con una velocidad
máxima de 300 kilómetros por hora. La puesta en
servicio del nuevo tren veloz ha desencadenado una ola
e de orgullo patrio. Los directivos de la operadora ferroviaria
no se cansan de repetir que la operación Flecha
Roja ha sido construida con “la cabeza de los italianos,
el trabajo de los italianos y por las empresas italianas”.
Los precios de los billetes oscilan entre 45 euros para
los tramos más cortos en segunda clase y un máximo de
112 para unir los dos extremos de la línea en primera
clase. Con este hito, el tren veloz italiano ha dado un
salto cualitativo y para comprobarlo sólo hay que señalar
que las ventas de billetes se dispararon un 30%.


Junto a la obra principal, las autoridades ferroviarias italianas
han potenciado actuaciones en otras infraestructuras
con distintas intervenciones de menor envergadura
y presupuesto que, no obstante, han resultado imprescindibles
para dar coherencia a la nueva línea y eliminar
cuellos de botella. Cabe resaltar la mejora general de los
accesos convencionales a las líneas de alta velocidad y
el establecimiento de un enlace directo para trenes de
grandes prestaciones en la línea entre Roma y Nápoles.
Igualmente se ha concluido el tendido de línea doble
en las infraestructuras de conexión ferroviaria de
Bolonia a Verona y de Messina a Palermo. También se
ha actuado en las interconexiones en el eje, Milán-Bolonia
de Piacenza Oeste, Modena Este y Lavino entre la
línea convencional y las de alta velocidad.