Ante la llegada de la
alta velocidad a Valencia,
prevista para finales de
2010, el Área de Negocio
Este-Mediterráneo ya está
abordando la programación
de los servicios,
la configuración de los
vehículos y sus prestaciones,
así como el análisis
de las expectativas de la
demanda de esta relación.
Además, se están llevando
a cabo los planes de
formación necesarios para
la homologación del personal
de conducción de
trenes de alta velocidad,
que se compatibilizan con
la producción diaria. “Se
está trabajando en tres
líneas de planificación:
operaciones de circulación
de material, mantenimiento
de material y planificación de recursos
necesarios tanto humanos
como materiales, como
es la ubicación de los
centros de gestión”,
según explica Juan Luis
Lizcano, gerente de
Producción.
Además, se está acometiendo
la proyección del
nuevo servicio, que según
las previsiones doblará
el volumen de clientes e
ingresos de facturación
actuales, con una filosofía
de producto especializado
y una oferta comercial
flexible que permita
captar demanda que
actualmente se desplaza
en vehículo particular. En
este sentido, uno de los
grandes atributos de este
servicio de alta velocidad será el tiempo de viaje,
previsto en una hora y
40 minutos de punto a
punto, lo que supondrá
una reducción aproximada
de dos horas y 10 minutos
respecto a la duración
actual del trayecto.
Para el equipo de
trabajo del Área de Negocio
Este-Mediterráneo,
el futuro servicio Renfe
Ave que unirá Madrid y
Valencia representa “un
componente importante
de ilusión y satisfacción,
porque la red de alta
velocidad aporta unos
índices de fiabilidad y
planificación mayores que
la convencional”, apunta
Antonio Perdices, técnico
de Control de Gestión y
Administración.