Avril (Alta Velocidad Rueda Independiente
Ligero), es el nombre elegido por Talgo
para bautizar la nueva plataforma sobre la
que lanzará su próxima familia de trenes. El modelo,
o más bien su concepto, porque todavía se encuentra
sobre el tablero de diseño, fue presentado a finales del
pasado año en el Master de Sistemas Ferroviarios.
El principio básico sobre el que se ha inspirado no
es técnico sino comercial: en un mercado ferroviario
liberalizado, como el que ya se vislumbra a partir de
2010, los operadores ferroviarios necesitan material
rodante que les facilite la rentabilidad. Ello se traduce
en la aplicación de la máxima: más capacidad con un
menor coste de operación.

Las obsesiones sobre las que el fabricante ferroviario
español construye su propuesta son fieles a las
tradicionales soluciones made in Talgo, pero en esta
ocasión se llevan hasta el extremo. El reto se articula en el objetivo de ofrecer un material rodante accesible
para cualquier tipo de viajero, eficiente en el gasto de
energía y capaz de alcanzar velocidades entre los 380
y los 400 kilómetros por hora.