Los primeros domingos de cada mes, un fogonero
vuelve a atizar la caldera de la legendaria
locomotora Mataró para revivir el periplo
de aquellos pioneros que en 1848 viajaron por primera
vez en tren en España. Es un espectáculo único, al
que sólo pueden asistir los visitantes del Museo del Ferrocarril
de Vilanova i la Geltrú (Barcelona). El rico pasado
ferroviario del lugar, que en las décadas 30, 40 y
50 del pasado siglo llegó a tener hasta 900 operarios,
hace que este museo tenga el conjunto más numeroso
y valioso de locomotoras de vapor de Europa, incluido
el Tren del Centenario, réplica del primero que circuló
en España. Destacan también piezas únicas, como la
Martorell (1854) y la Mamut (1857), las dos locomotoras
más antiguas que se conservan; la primera de
vía ancha construida en España, llamada Caldas, o la última a vapor de Renfe, la Mikado 141F-2348.

El museo está ubicado en el antiguo depósito de locomotoras
de vapor de la ciudad, que estuvo en servicio
hasta 1967. En torno al puente giratorio, que aún hoy
funciona, se sitúa la colección de vehículos, compuesta
por más de 60 piezas de todas las épocas: 25 locomotoras
de vapor, eléctricas, diésel y coches de viajeros. Existe
también una importante sección dedicada a Talgo.
El lugar, que recibe unos 40.000 visitantes cada
año, propone un viaje apasionante por la historia de
este transporte a través de maquetas a diversas escalas,
el original de un paso a nivel o diversos elementos de
estación, como campanas, relojes, lámparas, etcétera.
El antiguo puente de señales de la estación de Francia
de Barcelona, en uso hasta 1989, espera también a los
visitantes junto a numerosos objetos con los que se puede
conocer la evolución tecnológica de la señalización o
la de las vías e infraestructuras en España.
Visita al museo… en tren