El estrecho de Oresund
ha constituido durante
milenios una barrera
física y psicológica que
separaba Suecia de
Dinamarca. Pero desde el
año 2000, el mar ya no
es obstáculo. El milagro
se ha producido gracias a
una compleja obra de ingeniería
que tiene amplio
sabor español. Se trata de
un enlace mixto con un
túnel sumergido de 4.050
metros de longitud, que
sale a la superficie en la
isla artificial de Peberholm,
de 4.055 metros. La
infraestructura está compuesta
por dos niveles; el
superior es una autopista
para el tráfico rodado y
el inferior es una doble
vía para el ferrocarril con
una pasarela peatonal de
servicio a cada lado. La
longitud total del enlace
es de algo más de 16
kilómetros, extendiéndose
desde la costa danesa en
Kastrup hasta la costa
sueca en Lernacken.
La longitud total de los
tableros del puente es de
7.845 metros y sus pilares
han sido construidos en
España (en concreto en
Cádiz). Otra firma nacional
de tecnología, Telvent,
ha conseguido un contrato
para renovar el sistema
de gestión y control de
la información de la
infraestructura por más
de 1,4 millones de euros.