En 2003, Suecia inició el proceso de liberalización
debido, en parte, a la difícil situación
en la que se encontraba la empresa estatal
Statens Järnvägars (SJ). Fue el primer país en llevar
a cabo la descentralización ferroviaria apostando por
este tipo de transporte tanto para viajeros como para
mercancías. En el año 2008, con 40 millones de clientes
transportados, su crecimiento del 8,3% es de los
más altos entre los grandes operadores europeos.
Fue en 2004 cuando el gobierno sueco llevó al
Parlamento una nueva Ley Ferroviaria que ha llegado
a convertirse en precursora de las normativas de
la Unión Europea. La norma dejaba en manos de los
ferrocarriles estatales suecos, SJ, hasta el año 2010,
los tráficos de tren que, en aquel momento, reportaban
beneficios. En paralelo, abría un amplio proceso
concesional para que otras empresas, incluidas las
privadas, se atrevieran a ofrecer servicios alternativos
en las relaciones que arrojaban pérdidas. Creaba también
el Consejo Nacional del Ferrocarril, un órgano
e independiente con competencias plenas en materias
como la asignación de los derechos del uso de las vías
o la supervisión del incipiente mercado liberalizado.
El impulso regenerador ha tenido éxito y en los últimos ejercicios el volumen de viajeros ha crecido
un 38%. En 2008, la empresa estatal ha cumplido
su objetivo de superar el listón de los 40 millones de
viajeros, según datos provisionales de UIC.

La aportación más novedosa en Suecia es la entrada, en
base a las relaciones históricas, de operadores de Dinamarca,
Noruega y Finlandia. Todas las empresas estatales
nórdicas se han sentido tentadas a dejar su huella
sobre los carriles de su poderoso vecino. Así, la compañía
pública de los ferrocarriles daneses Danske Statsbaner
(DSB) y la privada Arriva han presentado distintas
ofertas para hacerse con concesiones en Suecia. Igual
ocurre con el operador noruego Norwegian State Railways
(NSB) que tiene un protagonismo significativo a través del consorcio de capital privado Tågkompaniet,
que se ha convertido en uno de los principales actores
en la revolución del ferrocarril sueco.
Tågkompaniet es la operadora privada de servicios
ferroviarios de viajeros más grande de Suecia.
Creada en 1999 por tres ex directivos de SJ, visualizó
su gran oportunidad unos años más tarde cuando se
lanzó a concursar por las concesiones de las líneas
deficitarias de pasajeros. Su gran aliado son los ferrocarriles
noruegos, NSB, que poseen una participación
del 34% y juegan un papel decisivo en la explotación
del servicio entre Oslo y Gotemburgo, entre otros.
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