La exitosa renovación del ferrocarril en Suecia
El gobierno sueco ha impulsado un plan de inversiones en el sector ferroviario de más de 11.000 millones de euros hasta 2015.

 
Texto: Antonio Carballo
 

En 2003, Suecia inició el proceso de liberalización debido, en parte, a la difícil situación en la que se encontraba la empresa estatal Statens Järnvägars (SJ). Fue el primer país en llevar a cabo la descentralización ferroviaria apostando por este tipo de transporte tanto para viajeros como para mercancías. En el año 2008, con 40 millones de clientes transportados, su crecimiento del 8,3% es de los más altos entre los grandes operadores europeos.
Fue en 2004 cuando el gobierno sueco llevó al Parlamento una nueva Ley Ferroviaria que ha llegado a convertirse en precursora de las normativas de la Unión Europea. La norma dejaba en manos de los ferrocarriles estatales suecos, SJ, hasta el año 2010, los tráficos de tren que, en aquel momento, reportaban beneficios. En paralelo, abría un amplio proceso concesional para que otras empresas, incluidas las privadas, se atrevieran a ofrecer servicios alternativos
en las relaciones que arrojaban pérdidas. Creaba también el Consejo Nacional del Ferrocarril, un órgano e independiente con competencias plenas en materias como la asignación de los derechos del uso de las vías o la supervisión del incipiente mercado liberalizado.
El impulso regenerador ha tenido éxito y en los últimos ejercicios el volumen de viajeros ha crecido un 38%. En 2008, la empresa estatal ha cumplido su objetivo de superar el listón de los 40 millones de viajeros, según datos provisionales de UIC.


La aportación más novedosa en Suecia es la entrada, en base a las relaciones históricas, de operadores de Dinamarca, Noruega y Finlandia. Todas las empresas estatales nórdicas se han sentido tentadas a dejar su huella
sobre los carriles de su poderoso vecino. Así, la compañía pública de los ferrocarriles daneses Danske Statsbaner
(DSB) y la privada Arriva han presentado distintas ofertas para hacerse con concesiones en Suecia. Igual ocurre con el operador noruego Norwegian State Railways (NSB) que tiene un protagonismo significativo a través del consorcio de capital privado Tågkompaniet, que se ha convertido en uno de los principales actores en la revolución del ferrocarril sueco.
Tågkompaniet es la operadora privada de servicios ferroviarios de viajeros más grande de Suecia. Creada en 1999 por tres ex directivos de SJ, visualizó su gran oportunidad unos años más tarde cuando se lanzó a concursar por las concesiones de las líneas deficitarias de pasajeros. Su gran aliado son los ferrocarriles noruegos, NSB, que poseen una participación del 34% y juegan un papel decisivo en la explotación del servicio entre Oslo y Gotemburgo, entre otros.

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