San Gotardo
El túnel más largo del mundo
Como si fuera un queso gruyere, Suiza está horadada por unos 900 corredores subterráneos, pero el que se construye en San Gotardo es único. Cuando esté operativo, en 2017, será el túnel ferroviario más largo y profundo del mundo.
 
Texto: Montse Turiel
 

Se calcula que en 2020 habrá unos 20.000 kilómetros de líneas de alta velocidad en Europa. Para este desarrollo, el enlace que se está construyendo en el corazón de los Alpes suizos será vital. El proyecto de San Gotardo consiste en dos túneles paralelos de nueve metros de diámetro y 57 kilómetros de longitud que atravesarán la cordillera de norte a sur y se convertirán, cuando estén terminados en 2017, en los más largos del mundo. Por seguridad, los tubos tendrán galerías de conexión cada 325 metros y distarán uno de otro 40 metros. Habrá pasos para cruzar las vías y cuatro enlaces cada 650 metros, que servirán como salidas de emergencia. También tendrán tres áreas subterráneas, que se utilizarán como estaciones de rescate. En total, 153,3 kilómetros de nuevas galerías y pasajes.
Hace ya décadas que el tráfico no para de crecer en la zona de los Alpes. Viendo que las autopistas estaban saturadas y la polución aumentaba, en 1994 los suizos tomaron en referéndum una decisión histórica: que todas las mercancías que atravesaran el país lo hicieran por tren. El nuevo acceso de San Gotardo costará 8.000 millones de euros y es el máximo exponente de esa decisión popular. Comenzó a construirse hace casi 10 años y permitirá cruzar los Alpes en sólo 13 minutos, duplicando los 20 millones de toneladas de mercancías que se mueven a diario. Los trenes pesados circularán a 160 kilómetros por hora mientras los de viajeros lo harán a 250. Las casi cuatro horas actuales de trayecto entre Zúrich y Milán se reducirán a dos horas y 40 minutos.

Estas mejoras serán posibles porque el túnel atraviesa las montañas por su parte más baja, a 550 metros sobre el nivel del mar, lo que permite a los trenes circular a mayor velocidad. Por eso, este paso no sólo es especial por lo que significará para las comunicaciones, sino también por el reto tecnológico que supone excavar a una profundidad de 2.400 metros. La presión ejercida por la roca complica el trabajo de los ingenieros y hace más peligroso el de los mineros. Para avanzar, en zonas de roca blanda se utilizan explosivos, y en las áreas más duras, cuatro inmensas máquinas tuneladoras. Pero, aunque se tomaron exhaustivas muestras del terreno, muchas de las características geológicas de estas montañas son todavía un enigma y a veces aparecen zonas de rocas que se deshacen como la mantequilla

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