Hasta la puesta en
servicio de las nuevas
líneas de alta velocidad
a lo largo de este año, la
novedad más significativa
es la entrada en
operación de dos trenes
privados entre Moscú
y San Petersburgo: el
lujoso Grand Express y
el popular Megapolis.
Se calcula que, en los
próximos ejercicios, el
30% de los servicios
de esta ruta serán gestionados
por empresas
ferroviarias privadas,
pero la privatización de
la explotación de trenes
de pasajeros de larga
distancia no se producirá
finalmente hasta después
de 2015.
Los servicios de
cercanías también van a
modernizarse. Se subvencionarán
al 100%. La única
diferencia en relación
con la situación actual es
que estos subsidios procederán
de las regiones y no
del gobierno central.
El plan ferroviario
de modernización de
la red de la Federación
Rusa abarca un período
temporal entre 2010 y
2015 y su dotación es
de 200.000 millones de
euros. De este ingente
esfuerzo inversor, la
principal compañía ferroviaria
pública, RZD, aportará
85.000 millones de
euros, mientras que las
autoridades del Kremlim
y el sector privado asegurarán
57.500 millones
cada uno.
Entre las partidas
de gasto destaca la
construcción de la nueva
línea veloz Moscú-Nishni
Novogrod. Pero el mayor
esfuerzo se destinará
a la mejora de la red
existente. Tampoco hay
que despreciar las necesidades
de actualización
de un parque de material
rodante que en la actualidad
está compuesto
por 12.000 locomotoras,
9.500 trenes autopropulsados
y 33.000 coches
de pasajeros y 566.000
vagones de mercancías.