Entre los seis gigantes ferroviarios del mundo,
la Federación Rusa es la que tiene un trabajo
más ingente que acometer. Su red de vías se
extiende a lo largo de 84.158 kilómetros, y es la tercera
más extensa. En el ranking de pasajeros ferroviarios,
Rusia se ha situado durante 2008 (según datos
provisionales extraídos de las cifras de la UIC) en el
cuarto lugar con un volumen aproximado de 1.360
millones de personas transportadas y, en tráficos de
mercancías, cuenta con un registro de 1.430 millones
de toneladas transportadas.
Pero la gran asignatura pendiente del ferrocarril
en Rusia es su modernización. Hasta el momento, la única gran actuación acometida en este entorno es la
construcción de la línea de alta velocidad entre Moscú
e y San Petersburgo con 650 kilómetros de longitud.
Según las previsiones de la UIC, en el año 2020 esta
línea se habrá conectado con la incipiente red de alta
velocidad que se desarrolla en Finlandia, lo que permitirá
llegar en tren veloz desde San Petersburgo a
Helsinki y desde esta ciudad alcanzar Tempere y Oulu,
cerca de la frontera con Suecia.


Aunque el proyecto de construcción de la alta velocidad
entre San Petersburgo y Moscú ha sufrido distintos
avatares, la realidad de su explotación se encuentra
ya próxima. La multinacional Siemens presentó
en sociedad durante la feria Innotrans, celebrada el
pasado septiembre en Berlín, el modelo Velaro Rus,
el primer tren de alta velocidad que circulará en Rusia
en 2009, si todo sale como está previsto. En la actualidad
las primeras unidades están siendo equipadas
en la factoría germana de Rügen, para viajar posteriormente
a San Petersburgo.
Privatización y plan de modernización