Marruecos tiene todas las opciones para convertirse
en el primer país de África que explota
un tren de alta velocidad. El proyecto
está apadrinado por el monarca Mohamed VI y por el
presidente francés Nicolas Sarkozy, y en su ejecución
están implicadas importantes compañías galas. El objetivo
inicial es conectar los 540 kilómetros de distancia
que separan Tánger y Marrakech con velocidades superiores a 250 kilómetros por hora, que en algunos
tramos favorables podrán elevarse hasta los 320.

El sueño de la primera línea de alta velocidad marroquí
no es nuevo. Las primeras ideas lanzadas por la
empresa Oncfm (Office National des Chemins de Fer
du Maroc) planteaban comenzar por un proyecto más
modesto de velocidades altas. La primera línea debía
de partir de Casablanca, considerada la capital económica
del país, y se dirigiría hacia el sur para conectar
con las principales ciudades turísticas: Marrakech,
Agadir y Essauira. El coste estimado de la obra sería
de 2.200 millones. El plan, sin embargo, era más
ambicioso y aspiraba a construir 1.500 kilómetros de
vías férreas en el horizonte de 2030.

El impulso definitivo no llegó hasta que la corona
alauí se implicó en el proyecto y solicitó que la sociedad
Systra (participada por las empresas ferroviarias
francesas RATP y Sncf) presentara los primeros proyectos de detalle. Systra llamó la atención sobre una
ruta entre Casablanca, Tánger y Uxda (ciudad fronteriza
con Argelia) como mejor alternativa para atraer
la inversión extranjera al proyecto.
Las cifras del tren en Marruecos