El ferrocarril, como medio especializado del
transporte en las cortas distancias y en los trayectos
medios, crece de manera sostenida, año
a año y en todo el mundo. Según las primeras estimaciones
globales realizadas por la
Unión Internacional de Ferrocarriles
(UIC) para este difícil
2008, sobre datos reales
del primer semestre, el tren
se ha convertido en un factor
anticíclico, ya que es capaz de mantener una buena cifra
de crecimiento en su actividad, a pesar del entorno de
crisis en el que se mueve la economía mundial.
En tráfico de pasajeros, el conjunto de las redes a
nivel mundial han transportado, en el primer semestre de 2008, a casi 6.800 millones de personas. Lo que supone
un incremento del 3,5% en relación a los ratios de 2007,
medidos en viajeros netos, pero la cifra se dispara al 8%
si tomamos el parámetro de pasajeros por kilómetro. Seis
de cada 10 de esos viajeros
los aportó el ferrocarril europeo,
que superó los 4.200
millones de clientes, con un
incremento del 2,5%. Para
afinar aun más se puede asegurar
que la mitad de las personas que, en todo el globo
se desplazan en tren, lo hacen en las líneas de la primera
potencia ferroviaria global, la Unión Europea, que durante
el primer semestre de 2008 ha contabilizado 3.300
millones de clientes, un 2,8% más que el año anterior.

En tráficos de carga el poderío del ferrocarril todavía
no se muestra tan consolidado. Según los datos
de la UIC, el tren transportó en todo el mundo, durante
el primer semestre de este año, 1.930 millones
de toneladas, lo que implica un crecimiento del 1,5%
comparado con el año 2007. Europa vuelve a ser determinante
en esta actividad con un crecimiento del 0,6%
situándose en 1.403 millones de toneladas transportadas.
Un millón de kilómetros de vías