Renfe Integria construye su futuro
Balance de la división industrial de la empresa, que participa en la fabricación de coches, locomotoras y trenes en los TCR de Madrid, Málaga y Valladolid.

 
Texto: Nacho Guisasola - Fotos: Alberto Paredes
 

En julio de 2003, Renfe dio un impulso al área de talleres. En aquella fecha se iniciaron los trabajos de fabricación de un coche de la serie 104 en el Taller Central de Reparaciones de Valladolid en los que participó la división industrial
de la empresa. Cinco años después, la intervención de Renfe Integria en la fabricación es ya más una realidad que algo novedoso. De hecho, hay cuatro series de trenes prestando servicio comercial en cuya construcción han colaborado los trabajadores del Área de Fabricación y Mantenimiento de Renfe. Se trata del mencionado S104, del S103, del S130 y del Civia. Y en pocos meses el parque se verá ampliado con los modelos de la serie 121, 253, 599 y la última generación de Trenhotel, que servirán para que Renfe tenga la flota de trenes más moderna de Europa.
La participación de Renfe Integria en cada proyecto de fabricación es de un 20%, mientras que la parte restante corresponde a la empresa constructora adjudicataria, como queda plasmado en cada contrato de adquisición de material rodante. En esta política de colaboración con los fabricantes, que incluye el posterior mantenimiento compartido a través de sociedades mixtas, Renfe Integria aporta los recursos de los grandes talleres (TCR de Madrid, Málaga y Valladolid), tanto en lo que se refiere a instalaciones como a mano de obra para trabajos de montaje eléctrico, mecánico y confort, control de equipos y pruebas estáticas en los coches, locomotoras o trenes, así como las inspecciones destinadas a asegurar la calidad del producto. Por su parte, los constructores contribuyen con la planificación de los proyectos, la documentación, la ingeniería de procesos y la logística de los materiales.


“Esta nueva línea de trabajo tiene varios objetivos. El principal de ellos es poner en valor el conocimiento de los trabajadores de Renfe Integria y las instalaciones de los TCR, lo que ha supuesto un esfuerzo inversor en formación y modernización de estos centros de trabajo”, afirma Daniel García Gallego, director general de Fabricación y Mantenimiento de Renfe. Y es que la participación en la producción de nuevos trenes está proporcionando carga de trabajo a los grandes talleres de la empresa, lo que unido a la actualización del conocimiento de los trabajadores, al establecimiento de nuevos procesos y a la transformación de las instalaciones, garantiza unas perspectivas positivas de futuro.

Daniel García Gallego también señala otro objetivo fundamental de la estrategia de fabricación: “Tenemos que ser rentables en estos trabajos. Esto implica que hay que continuar mejorando la organización y la capacidad productiva de Renfe Integria, a través del compromiso de los trabajadores, para competir en igualdad de condiciones con el
mercado. En cuanto a nivel de calidad final de los trabajos estamos muy bien, pero necesitamos hacerlos con rentabilidad”.
Asimismo, el director general de Fabricación y Mantenimiento de Renfe cuenta que “queremos que la evolución de la carga de trabajo tradicional de revisiones, que es superior al 70%, vaya disminuyendo y aumente la dedicada a fabricación y a las remodelaciones de material antiguo, que va a ser nuestro reto de futuro también”.
Otra línea de trabajo, como reconoce Daniel García Gallego, es la especialización de los grandes talleres. “El TCR de Málaga lo estamos especializando en fabricación de vehículos de alta velocidad y de larga distancia, tanto de ancho variable como UIC; en Madrid, la producción se está centrando en locomotoras de mercancías; y en Valladolid, autopropulsados, especialmente para servicios de cercanías y de media distancia. En cada uno de ellos, lo fundamental es que somos capaces de asumir todos los procesos que nos encarga el fabricante, adecuándolos a las instalaciones de Renfe Integria”. Así por ejemplo, en Málaga se fabrican trenes completos y en Valladolid coches aislados, tal y como se acuerda en cada caso con la empresa constructora.


De los tres TCR que acogen trabajos de fabricación, el de Valladolid es el que más experiencia tiene porque ya ha finalizado dos proyectos completos. Además de terminar en abril de 2005 la producción de 20 coches (uno por composición) de la serie 104 de Alstom/Caf, en septiembre del año pasado entregó el último de los 52 coches (los dos centrales de cada tren) fabricados para Siemens del S103.


En el Taller Central de Reparaciones de Los Prados de Málaga llevan trabajando en la fabricación de dos proyectos desde algo menos de dos años: siete unidades de la serie 130 de Talgo/Bombardier para servicios Alvia, con 11 coches cada una, y cinco composiciones de la última generación de Trenhotel de Talgo, formadas por 20 cajas en cada caso. En total, representan un volumen de trabajo de 177 coches, que se verá ampliado a partir de 2009 con el inicio del proyecto S112 con Talgo/Bombardier (evolución del S102), cuya finalización está prevista para mediados de 2010.

El proceso de fabricación

 
 
 
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