Los clientes de Renfe Cercanías de Madrid
estrenan túnel en este mes de julio. Desde
el punto de vista de la explotación de este
núcleo, significa, entre otras cuestiones, que Atocha
elimina transbordos porque además dos de las líneas
(C-3, entre Atocha y Aranjuez, y C-4, entre Atocha
y Parla) prolongan su recorrido desde Atocha hasta
Chamartín pero por el nuevo túnel, que discurre por
la estación de Sol, que entrará en funcionamiento el
próximo año. Esta nueva infraestructura beneficia a
una población de 1.328.000 habitantes, y además de
la eliminación de transbordos y la consiguiente descongestión
de Atocha, el nuevo túnel significa, a efectos
de explotación, la mejora de los tiempos de viaje y
del confort, así como el incremento de las frecuencias
en los trenes y, por tanto, de las plazas.
A partir de la segunda semana de julio, 435 trenes
diarios van a circular por el nuevo túnel, de 8,2 kilómetros de longitud, para enlazar las estaciones de Cercanías
de Atocha y Chamartín, atravesando Sol y Nuevos
Ministerios, en un tiempo de viaje de 13 minutos de
punto a punto. Para el director de Cercanías Metropolitanas
de Madrid, Lucas Calzado, se trata de “una infraestructura
histórica que ha permitido emprender una
primera etapa de la redistribución de las líneas, y con
ello simplificar el mapa de las Cercanías de Madrid”.
En este sentido, la modificación más significativa
del nuevo plano de Renfe Cercanías de Madrid consiste
en la prolongación directa de las líneas C-3, Aranjuez
hasta Nuevos Ministerios y Chamartín, y C-4, Parla hasta
Colmenar Viejo y Alcobendas a través del nuevo túnel.

Esta conexión norte-sur a través del nuevo túnel supone
la eliminación de los transbordos en Atocha de
aproximadamente 9.921 clientes diarios en hora punta
y de 33.070 a lo largo de todo el día, que desde ahora
pueden acceder directamente a Nuevos Ministerios
y Chamartín. Esta cifra se distribuye en la eliminación
de 14.220 transbordos de los clientes del Corredor de
Parla, 10.890 de la zona centro de Madrid, 2.268 del
Corredor de Aranjuez y 1.692 del Corredor Norte.
Además, en esta nueva configuración de la red la
línea C-1 desaparece a efectos comerciales, y los trenes
procedentes de Guadalajara y Alcalá terminan su recorrido
en Chamartín.

Respecto a este nuevo diseño de la movilidad de
Cercanías, Félix Fernández, uno de los jefes de maquinistas
encargados de dirigir las prácticas de circulación
del tren en pruebas en este recorrido, considera que “el
tráfico de estos servicios por el nuevo túnel aporta una
mayor agilidad y flexibilidad al cliente, que puede desplazarse
hasta las zonas más importantes de la ciudad
cómodamente”. Además, asegura que desde que forma
parte de Cercanías de Madrid, hace 16 años, la puesta
en servicio de este segundo túnel y la próxima comunicación
ferroviaria con el centro de España, el kilómetro
cero, es “el hito más importe producido”. En este sentido,
el supervisor comercial de Atocha y Pasillo Verde,
Mariano García, manifiesta que “a lo largo de los últimos
años, los servicios de Renfe Cercanías de Madrid
han evolucionado exponencialmente, tanto en calidad
como en cantidad”, y concluye que “contamos con la
mejor oferta ferroviaria de Cercanías de Europa”.

Además de la aportación de una mayor fluidez de
paso por la estación de Atocha, la segregación de los
tráficos por el nuevo túnel aporta una significativa
mejora de los tiempos de viaje de los servicios de las líneas C-3 y C-4, debido también a la velocidad a la
que circulan los vehículos Civia por este nuevo trayecto,
de una media comercial de 53,25 km/h y una
máxima permitida de 80 km/h.
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