Renfe ha invertido 594,9 millones
de euros en la adquisición de
107 trenes para servicios de media
distancia convencional. De ellos,
57 son eléctricos (serie 449) y 50
diésel (serie 599). Las primeras
seis unidades se recibirán a finales
de este año, mientras que el resto
serán proporcionadas por Caf, la
empresa fabricante, de forma paulatina
hasta la primavera de 2011.
Gran parte de los elementos
de las series 449 y 599 serán
comunes, si bien están adaptados a las funcionalidades de cada uno de
ellos. Este aspecto redunda en una
reducción de los costes a la hora de
llevar a cabo la explotación y los
trabajos de mantenimiento.
Entre sus características, hay que
destacar que ambos trenes serán
de clase única, Turista, e incluirán
asientos fijos deslizantes de alto
confort, monitores de 17 pulgadas,
portaequipajes, leedoras (iluminación
para la lectura) y un nuevo tipo
de perchas, entre otros equipamientos.
Igualmente, ambos vehículos serán de ancho ibérico, podrán
alcanzar velocidades de entre 160
y 180 kilómetros por hora y están
siendo fabricados de acuerdo a la
normativa de material ferroviario.
El tren eléctrico de la serie 449
estará formado por cinco coches
con 260 plazas, más una para personas
de movilidad reducida y dos
estrapontines (asientos plegables).
Este vehículo es una adaptación
del modelo Civia a los servicios
de media distancia, con el que
comparte algunos elementos del diseño y de la motorización. El
449 estará preparado para que,
con pequeñas modificaciones en
su equipo, pueda circular en alta
velocidad a 25.000 voltios.
Por su parte, el tren diésel
de la serie 599 es la evolución
del 598, pero con una serie de
diferencias en el interiorismo y en
la motorización. Estas unidades
contarán con tres coches, en los
que albergarán 184 plazas, aparte
de una para personas de movilidad
reducida y dos estrapontines.