La red ferroviaria holandesa es una de las más
tradicionales y tupidas del mundo. Este país de
orografía plana, con una extensión parecida
a la de Extremadura, ha encontrado en los caminos de
hierro un medio de transporte a la medida de su idiosincrasia.
Con una red de 6.500 kilómetros y un entramado
de circulaciones que implican a 5.300 trenes y a 315 estaciones,
el ferrocarril en Holanda ha logrado mantener
una participación superior al 20% en el mercado de movilidad
de pasajeros. Un dato que contrasta con el 7% de
cuota del tren en otros países de la Unión Europea.
Después de conocer esta valiosa tarjeta de presentación
ferroviaria, cuesta creer que sólo a lo largo del
presente ejercicio Holanda vaya a incorporarse al club
de la alta velocidad mundial. Y lo hará con la puesta en servicio de una línea que tiene tan sólo 130 kilómetros
adaptados a un registro máximo de 300 km/h. Se trata de
la adaptación a las altas prestaciones del tramo holandés
de la línea transfronteniza que, desde hace una década
y con el nombre comercial de Thalys, enlaza París y Bruselas
con las ciudades de Lieja y Amberes en Bélgica; La
Haya, Róterdam y Ámsterdam en Holanda, y Aquisgrán y
Colonia en Alemania. Con la inauguración del nuevo tramo,
el tiempo de viaje entre Ámsterdam y Róterdam será
de 35 minutos, frente a los 62 minutos actuales.
Sin embargo, el tren convencional en Holanda goza
de buena salud porque ha estado apoyado en la preocupación
constante de las autoridades del transporte que
no permitieron que este sistema de movilidad tradicional,
como ocurrió en otros países, se hundiera ante el empuje del automóvil y del avión. Los gobiernos de Ámsterdam
han adoptado algunas medidas como el Rail 21 de 1989,
diseñado para sentar las bases del desarrollo del tren con
vistas al siglo XXI. La propuesta tenía como objetivo controlar
el excesivo tráfico que soportaban las carreteras del
país y suponía una apuesta por aumentar el protagonismo
del ferrocarril a la vez que se implantaban medidas
que restringían el uso de vehículos rodados, aumentando
los impuestos sobre la gasolina e introduciendo peajes.
Los competidores de NS