Los servicios de media distancia de Renfe,
cuya gestión se enmarca dentro del Área
de Actividad de Servicios de Cercanías y
Media Distancia, están en pleno proceso de modernización
para ofrecer un transporte de calidad acorde
a las exigencias del mercado actual. Con este objetivo,
Renfe, con la colaboración del Estado (debido a
que es un servicio de interés público), ha llevado a
cabo una inversión de 1.187 millones de euros, “lo
que supone una cantidad que no tiene parangón en
la empresa, en lo que a media distancia se refiere”,
afirma el director general de Servicios de Cercanías y
Media Distancia, Javier Pérez Sanz.
La mayor parte de esta inversión está destinada
a la renovación del parque de material, que es uno de los puntos clave de la revitalización del servicio.
Pero además, se van a desarrollar actuaciones que
impulsen la media distancia de Renfe como son la
adquisición de compromisos de calidad con las 11
comunidades autónomas con las que se tienen convenios
firmados o la introducción de la reserva previa
en todos los trenes.
A efectos de explotación, los servicios de media
distancia de Renfe pueden dividirse actualmente en
dos: los convencionales y los que circulan por líneas de
alta velocidad (Avant). Contabilizando hasta el final del
ejercicio 2007, Renfe disponía de unos recursos específicos
de 1.624 trabajadores en media distancia convencional
y 116 en la de alta velocidad; 263 trenes, 20
de ellos para el servicio Avant, que operan sobre 9.600 kilómetros de ancho ibérico y 357 de red de ancho internacional
(sin contar los 250 kilómetros más de los últimos tramos de Madrid-Segovia y Córdoba-Málaga).

En cuanto a la oferta, Renfe ofreció un promedio
diario de 566 servicios de media distancia convencional
y 62 de alta velocidad en día laborable. Con
ellos, se cubrió una demanda anual de 27,8 millones
de clientes en servicios convencionales y de 3,6
millones en el producto Avant. Según los resultados
provisionales, los ingresos por tráfico del año pasado
fueron de 137,5 millones de euros en media distancia
convencional y de 32,6 millones de euros en la de alta
velocidad. Además, hay que sumarle 35 millones de
euros más, ingresados a través de convenios de servicios
de transporte con comunidades autónomas.

El producto Renfe Avant “constituye la punta de lanza
de la modernización de la media distancia de la
empresa”, asegura el director general de Servicios de
Cercanías y Media Distancia de Renfe. Y es que este
servicio resulta muy atractivo para los clientes por su
calidad, sus tiempos de viaje y su precio asequible.
A finales de 1992, Renfe puso en funcionamiento
el primer corredor de media distancia de alta velocidad
al conectar Madrid, Ciudad Real y Puertollano.
Años más tarde, en diciembre de 2004, la empresa hizo lo mismo con Sevilla y Córdoba, y 11 meses después,
con Toledo y Madrid. Recientemente, el pasado
20 de febrero, los trenes Renfe Avant comenzaron a
transportar clientes entre Segovia y Madrid, así como
entre Málaga y Córdoba, que enlaza también con Sevilla.
En ambos casos, los nuevos servicios aprovechan
las nuevas líneas de alta velocidad puestas en funcionamiento
meses antes. Ahora, con la llegada del
Renfe Ave a Barcelona, está previsto que a finales de
abril se implante el servicio Renfe Avant para comunicar
Tarragona y Lleida con la Ciudad Condal.


El esfuerzo inversor es aún mayor en la media distancia
convencional, para la que Renfe ha empleado
594,9 millones de euros. Esta inversión está destinada
a la incorporación de 107 trenes hasta primavera
de 2011. De ellos, 57 serán eléctricos (serie 449) y 50
diésel (serie 599). Las primeras seis unidades se recibirán
durante el presente año y se irán distribuyendo
donde proporcionen un mayor rendimiento, conforme
a parámetros socioeconómicos establecidos. Además,
Renfe está invirtiendo 12,5 millones de euros para
mejorar y modernizar aquellos vehículos existentes
que aún tienen una larga vida útil.

Como se ha mencionado antes, los servicios de media
distancia son de interés público y por ello están subvencionados,
bien por el Estado en caso de que sean de
interés general, o bien por las comunidades autónomas,
algo cada vez más frecuente debido al proceso evolutivo
competencial en el que está inmerso el sector. Renfe tiene
firmados convenios con 11 de ellas para la prestación
del servicio y la potenciación del tren como alternativa
de transporte sostenible y, en algún caso, como oferta
turística y cultural. El objetivo de la empresa es hacer
más sólidos esos acuerdos mediante el establecimiento
de compromisos recíprocos.