España ha sido, hasta 2006, el primer beneficiario de la Política Europea de Cohesión y es,
probablemente, el mejor ejemplo de la correcta
utilización de los Fondos de Cohesión. En los ya más
de 20 años que España es miembro de la Unión Europea,
ha recibido más de 100.000 millones de euros, que han
facilitado la modernización de sus infraestructuras, la
consolidación de las bases de un crecimiento económico
sostenido y, por tanto, un aumento sin precedentes de
la renta per cápita de los españoles.
Desde nuestro ingreso en la UE, nuestras carreteras,
pueblos y ciudades se han llenado de carteles que
dicen: “esta obra ha sido cofinanciada por la UE”. Y ahora más que nunca, cuando se han inaugurado las
obras de la alta velocidad en España, es buen momento
para recordar que éstas constituyen probablemente
la más importante obra pública ejecutada en Europa
recientemente y cofinanciada por la UE.


La gran importancia que la cofinanciación comunitaria
tiene en nuestro país para la consecución del
desarrollo de una red ferroviaria de alta calidad y
vertebradora no es puesto en duda por nadie. Dicho
así resulta demasiado anónimo porque la realidad
es que detrás de cada uno de esos carteles, de cada una de esas obras, de cada uno de esos euros, está
la solidaridad de los europeos, de nuestros paisanos
que decidieron hacer con nosotros la mayor operación
de solidaridad de la historia. Nunca un país, en
este caso España, ha recibido de ciudadanos de otros
países tal cuantía de ayuda.
Fondos europeos destinados al tren en España