Alta velocidad que vertebra Europa
El desarrollo de las líneas transfronterizas es uno de los objetivos de la Unión Europea para conseguir una unión de infraestructuras.

 
Texto: Antonio Carballo
 

Europa carga a sus espaldas con una larga y compleja historia que, gestionada con mentalidad particularista, puede alimentar tendencias de dispersión. Por ello, los espíritus que pugnan por hacer de la UE una realidad, impulsan
proyectos que hagan creíble su integración en cualquier aspecto. Existe el empeño por lanzar “la Europa unida de las infraestructuras” para la creación de una red paneuropea del tren de alta velocidad que se convierta en el eje dorsal del continente.
La red francesa del TGV ha sido la gran impulsora de los tráficos transfronterizos europeos. Aunque fue años más tarde cuando comenzó a trazar servicios internacionales específicos, ya desde su lanzamiento en 1981 con la puesta en servicio de la ruta París-Lyon, y mediante una prolongación de la ruta por vías convencionales, el TGV llegó hasta la ciudad suiza de Ginebra. Con el paso de los años el servicio ha sido mejorado y hoy el recorrido París-Ginebra se cubre en 3,45 horas. Además, la expansión internacional hacia el sureste no ha cejado y ahora llega a Lausana, Turín y Milán.
El pasado noviembre, el tren de alta velocidad Eurostar ha dado un importante paso adelante. Este tren, que se hizo célebre por unir capitales europeas de imposible conexión ferroviaria como Londres, París y Bruselas gracias al uso del túnel bajo el Canal de la Mancha, llega con un ahorro en los tiempos de 20 minutos. Cubre Londres-París en 2,15 horas, Londres-Bruselas en 1,51 horas y Londres-Lille en 1,20 horas.
Estos registros cada vez más competitivos se consiguen por la entrada en servicio en el tramo británico de la primera línea de alta velocidad de Reino Unido. En los 108 kilómetros desde el canal hasta Londres se ha logrado igualar la velocidad a la del resto de la línea. Otro elemento de mejora es la inauguración de la nueva estación de St. Pancras en el corazón de Londres.


El servicio Thalys de alta velocidad nació en la última década del pasado siglo como consecuencia del fuerte impulso expansionista del TGV francés. Su eje principal está constituido por la conexión entre París y Bruselas. El servicio enlaza las ciudades de Lieja y Amberes en Bélgica; La Haya, Rotterdam y Ámsterdam en Holanda, y Aquisgrán y Colonia en Alemania, utilizando en unos tramos trazados específicos de la líneas de altas prestaciones y en otros redes ferroviarias convencionales.

 
 
 
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