La Dirección de Cercanías Metropolitanas
de Barcelona cerró el año 2007 con 117,1
millones de viajeros y 113,2 millones de
euros, lo que supone un descenso con respecto a las
cifras del año previo. En este contexto, el objetivo
estratégico que se plantea es recuperar la confianza
de los clientes en el servicio de Renfe, tras las incidencias
motivadas por las obras de la línea de alta
velocidad. Éstas han obligado a efectuar el transporte
de los clientes con restricciones en el servicio,
que hicieron que el Índice de Calidad Percibida descendiera.
En 2005 este dato estaba situado en torno
del 7 sobre 10, mientras que en 2006 bajó hasta
un 5,95, como consecuencia, entre otras causas, de
que, años atrás, no se había previsto una adecuada
inversión en la renovación de la infraestructura
convencional. En mayo de 2007, se notó una ligera
recuperación del índice (6,16), a causa del aumento de la capacidad. El objetivo ahora es volver a colocarse
en el nivel del notable.
Para recuperar la confianza de los clientes se ha
decidido adoptar una serie de medidas a corto y medio
plazo orientadas a la mejora de la oferta. Una
de ellas es el establecimiento de una explotación, en
las principales líneas, basada en una alta frecuencia
y en la fiabilidad. Como explica Miguel Ángel Remacha,
director de Cercanías Metropolitanas de Barcelona, “se trata de ser lo más neutros posibles en la
vida de los clientes, que no corran porque pierden
un tren gracias a que sepan y confíen en que en
pocos minutos tendrán otro”.
Otro aspecto fundamental pasa por el diseño de
una organización de la producción más sencilla y
especializada, que permita recuperar la normalidad
y aislar las posibles incidencias. El núcleo de Barcelona
cuenta con la característica de que algunas de sus líneas son muy largas y que todas ellas pasan
por la estación de Sants, lo que hace que en caso de
incidencia se desordene el sistema.
En último lugar, es necesaria una renovación del
material rodante para ofrecer a los clientes un servicio
de gran calidad, que sea cómodo, seguro y que
proporcione información de interés. Con este fin, la
Dirección de Cercanías de Barcelona pondrá en circulación
más trenes Civia que se suman a los 26 con
los que cuenta actualmente. Está previsto que para el
año 2012 se alcancen las 80 unidades, para que éstas
sustituyan al material de más antigüedad. Actualmente,
para la prestación de los servicios de Cercanías en
Barcelona, Renfe dispone de aproximadamente 200
trenes que cubren las necesidades del núcleo.
Con la aplicación de estas medidas, el núcleo
barcelonés deberá alcanzar en los próximos años de
forma paulatina una maduración potente, que cambie
la percepción actual que poseen los clientes.