Francia vuelve a la cumbre de la alta velocidad
Alstom ha presentado su nuevo tren: el AGV. Sucesor del TGV, nace para disputar el mercado mundial a sus competidores.

 
Texto: Antonio Carballo
 

La industria ferroviaria mundial imita cada día con mayor intensidad los usos del dinámico sector de la aviación. Igual que ocurriera meses atrás con el lanzamiento de los súper aviones Airbus 380 o Boeing 787, el pasado 5 de febrero hemos asistido a un multitudinario acto de presentación en sociedad en la Rochelle (Francia) del último modelo de tren de alta velocidad desarrollado y construido por el fabricante galo Alstom. El acontecimiento estuvo revestido del mayor despliegue mediático que se recuerda en el panorama ferroviario y contó con la presencia del presidente de la República francesa, Nicolás Sarkozy.
El AGV (Automotriz de Alta Velocidad en sus siglas en francés) no es sólo una máquina que representa la última expresión de los avances del ferrocarril mundial.
Es la gran apuesta tecnológica francesa para no quedarse rezagada en la dura lucha por el reparto de la tarta creciente de la expansión del tren veloz en todo el mundo. Y es que, a los pioneros de la alta velocidad le han salido
durísimos competidores como son el Velaro de Siemens, que se ha convertido en una de las estrellas de los servicios Renfe Ave como el S-103; el Zefiro, lanzado por el gigante canadiense Bombardier y que ya ha ganado un importante contrato de 40 trenes por 1.000 millones de euros para la nueva red china de altas prestaciones, o las tecnologías asiáticas, tanto japonesa como china.

En la lucha participa, como cuarto en discordia, el modelo hispano-canadiense (para Renfe, el de la serie 102) con el que la empresa española Talgo y su aliado Bombardier han concurrido a licitaciones en todo el mundo.
Se calcula que en la próxima década se construirán entre 6.000 y 10.000 kilómetros de nuevas líneas de alta velocidad en Europa, Asia (especialmente en China), Oriente Medio y el Magreb, América del Sur y Estados Unidos. El primer gran concurso para dotar de material rodante a esa inmensa red se va a disputar en la propia Francia. La empresa Sncf prevé lanzar a finales de este año la licitación para renovar su actual flota de 500 trenes TGV a un ritmo de 15 o 20 unidades al año hasta 2020. El contrato representará una inversión de 9.000 millones.

Un tren que cuida el medio ambiente

 
 
 
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