Son instituciones no oficiales que velan porque
se mantenga viva la historia del ferrocarril en
nuestro país. La mayoría de las veces, sostenidas
por los amantes de todo tipo de locomotoras, de
coches de viajeros, vagones de mercancías o estaciones
y depósitos de material, las asociaciones de amigos del
ferrocarril mantienen a día de hoy un fuerte vigor.
En nuestro país existen cuatro federaciones principales:
una nacional, la Federación Española de
Asociaciones de Amigos del Ferrocarril (FEAAF) que
reúne a 76 agrupaciones, y tres regionales: la federación
castellano-manchega, la federación catalana y
la federación gallega. “Cada vez se crean más asociaciones
donde se desarrollan múltiples actividades –dice Carlos Abellán, presidente de la FEAAF– por
otra parte, por suerte, cada vez disponemos de más
tiempo libre para el ocio, que nos permite disfrutar del modelismo, la fotografía, la restauración o el desplazamiento
en viajes lúdicos en trenes”.

La Federación de Amigos del Ferrocarril ejerce una
labor de coordinación entre asociaciones, manteniendo
un estrecho contacto con sus socios, a quienes proporciona
información actualizada sobre noticias de interés
y actividades en todas las comunidades. Ofrece, además,
documentación precisa sobre todas las asociaciones,
favoreciendo con ello, el encuentro entre personas
de distintos lugares con una gran afición en común.
En la actualidad, según fuentes de la FEAAF, en Cataluña,
con 21 agrupaciones, es donde se encuentra el
mayor número de asociaciones federadas. Le siguen Andalucía,
con 11, y Galicia y Castilla-La Mancha con siete
cada una. Pero al margen de las federadas, existe una
miríada de asociaciones que comparten la filosofía de la
conservación del patrimonio ferroviario español.
“El ferrocarril desde siempre ha tenido un glamour
de aventura y misterio –dice Carlos Abellán–. Es indudable
que ha fomentado el encuentro entre personas y
culturas, que ha supuesto un avance social sin precedentes
permitiendo una mejor calidad de vida. El Ave, igual
que las cercanías y todos los transportes públicos, supone
una cuestión irrenunciable que conlleva un importante
avance, del que nos sentimos orgullosos”.