Montañas a punto de nieve
En invierno los Pirineos se convierten en un auténtico paraíso para los entusiastas de los paisajes nevados y los deportes blancos.
 
Texto: Jesús Hidalgo
 

Cuando el frío arrecia y los calores veraniegos son sustituidos por el tibio sol invernal, los miles de aficionados a los deportes blancos comienzan a desempolvar sus botas, esquís y tablas guardados durante el resto del año y “velan armas” esperando que los boletines meteorológicos anuncien las nevadas que les permitan tomar las estaciones de esquí. Para alegría de estos aficionados año tras año, tarde o temprano, esas copiosas nevadas se siguen produciendo. La cordillera que literalmente cose a España con el resto de Europa se convierte entonces en el destino favorito para los apasionados de las vistas nevadas. Nada menos que cinco millones de personas, con el esquí alpino como estrella, disfrutan cada año de las estaciones invernales en España.
Muchos de ellos eligen el Pirineo catalán. Esta zona concentra lugares verdaderamente míticos para el esquí. En la provincia de Lleida se encuentra Baqueira Beret, la que posiblemente sea la más emblemática y la más completa de todas las estaciones invernales españolas (con el permiso de estaciones también simbólicas del Pirineo aragonés como Astún, Cerler y Candanchú). Para muchos, Baqueira es la única que verdaderamente puede rivalizar con las grandes estaciones de los Alpes. Las instalaciones disponen de unas cuantas pistas negras (de las de máxima dificultad), de esas de aguantar la respiración y lanzarse. Pero también, para los principiantes, Baqueira es una apuesta segura. Además, por su latitud se esquía una hora más al día que en los Alpes y, sobre todo, a temperaturas bastante más tolerables.

No lejos de allí, ubicado entre 2.020 y 2.750 metros en el Valle del Boí, Boí Taüll ofrece las cotas esquiables más altas de los Pirineos, lo que, añadido a su orientación norte, proporciona nieve en buenas cantidades y de calidad durante toda la temporada. Un snowpark de 40.000 metros cuadrados hace las delicias de los aficionados a la tabla de snow. Para el que no le guste las esperas, no lejos de allí, Port Ainé en Lleida cuenta con el establecimiento hotelero más alto de los Pirineos y el único de España que permite a los deportistas salir esquiando sin necesidad de emplear remontes. Y los esquiadores más trasnochadores están de enhorabuena. Esta temporada la estación de Formigal, en el Pirineo
aragonés, inaugura su servicio de esquí nocturno con la apertura de la pista iluminada Selva. Añadiendo diez euros al forfait se podrá disfrutar del placer de descender una ladera bajo las estrellas.
Pero no todos son agradables descensos en el mundo de los deportes invernales, los hay que esperan la nieve para realizar largas travesías. Para los amantes del esquí de fondo o de los paseos con raquetas de nieve, la estación de Fanlo del Valle de Vió tiene un circuito de esquí nórdico situado entre 1.975 y 2.100 metros de altitud, junto al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. En este espacio natural se pueden admirar desde las alturas los valles de Ordesa y Añisclo, así como disfrutar de la nieve bajo la serena mirada del macizo del Monte Perdido, la montaña calcárea más elevada de Europa.

Esquiar en alta velocidad

 
 
 
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