Si la oferta de Renfe
Ave entre Madrid y Barcelona
puede –a medio
plazo– alcanzar una frecuencia
idéntica o similar
a la de los aviones y el
confort de su primera
clase es comparable a
una business class, la
principal diferencia entre
el tren y el avión se limitará
a los ratios: tiempo
de desplazamiento/precio,
y coste viajero/tiempo
activo del transporte utilizado.Para cada
empresa y cada perfil de
viajero este último ratio
será decisivo a la hora
de elegir entre un transporte
u otro, aún más si
tomamos en cuenta que
la fuerte competencia
entre los dos reducirá las
diferencias en precios. En
la mayoría de los casos,
el ratio tiempo de desplazamiento/
precio será
favorable al tren. Para
el segundo ratio, coste viajero/tiempo activo del
transporte utilizado, la
respuesta es más compleja
y obligará a estudiar
los casos empresa por
empresa, viajero por
viajero. En este caso hay
que estudiar y evaluar
el tiempo activo, que es
el tiempo que el viajero
puede utilizar, durante
su desplazamiento,
para realizar parte o la
totalidad de sus tareas
profesionales.