La puesta en marcha en 2008 del tren de alta
velocidad entre Madrid y Barcelona, que viene
a completar la red existente Madrid-Málaga
y las líneas de largas distancias como el Euromed,
revolucionará el mix tren–avión en España.
Imagine una solución para viajar que es puntual en
más del 90% de los casos, permite trabajar instalado
confortablemente, sale y llega al centro de la ciudad,
tiene un impacto menor sobre el medioambiente y, en
muchos casos, es más barato que otros modos de transporte.
Así es el tren de alta velocidad. Pero sólo con estos
criterios, podríamos concluir que el tren es y será el
transporte del presente y del futuro, siempre y cuando
el tiempo de desplazamiento sea inferior al del avión y
que el tiempo activo sea superior.
Es importante definir y diferenciar los criterios de
elección de un modo de transporte o de otro, en función
del perfil del viajero y del motivo del viaje. Los viajeros
privados buscarán generalmente el precio mínimo de
un punto a otro, sin que sea decisivo el tiempo total de
desplazamiento y/o el tiempo activo. Al contrario, los
usuarios que viajan por motivos profesionales darán
prioridad al tiempo, al confort, a la variedad de frecuencias
y a la facilidad para poder modificar su reserva. Es
obvio que para distancias inferiores a 1.000 kilómetros
y tiempos inferiores a cinco horas, el viajero de negocio se cuestione, y se cuestionará cada vez más, el modo de
transporte a utilizar.

Es necesario unificar los criterios utilizados para
comparar los transportes y entender que no existe una
sola respuesta a la hora de aconsejar a las empresas
clientes para elegir entre el tren y el avión. Obviamente,
es de la mayor importancia considerar el tiempo de
desplazamiento y no sólo el del transporte principal.
El tiempo de desplazamiento es el tiempo necesario
para el viajero desde su punto de origen (domicilio,
oficina,...) hasta su destino final (oficinas, hotel, feria,
etcétera). Un mismo viajero puede, en función del motivo
de su viaje, elegir entre un modo u otro. Puede
ser más interesante llegar en avión para ir a un recinto
ferial cercano al aeropuerto e ir en tren para visitar un
cliente en el centro de la ciudad. Además, el viajero de
negocios es ahora nómada y puede trabajar como si
estuviera en su oficina, siempre y cuando pueda utilizar
su teléfono y conectar su ordenador. En este caso, el
tren lo permite y el avión lo limita.
Ave o avión para viajar entre Madrid y Barcelona