En 1994 se ponía en funcionamiento el túnel
del Canal de la Mancha que permitía conectar
por ferrocarril Londres y París en un viaje de
casi tres horas. Desde esa fecha, más de 82 millones de
clientes han utilizado este servicio copando el 70% del
tráfico entre las dos ciudades. Sin embargo, la velocidad,
la regularidad y el número de servicios de la línea
estaban condicionados por las características del tramo
británico donde los trenes Eurostar circulaban por vías
convencionales con el resto de los trenes.
A partir del 14 de noviembre, ya es posible alcanzar
una velocidad de 300 kilómetros por hora durante todo
el recorrido que une las dos capitales europeas gracias a
la inauguración de la última sección de la línea de alta
velocidad inglesa que enlaza la estación londinense de Saint Pancras con Fawkham. Con esta apertura, se pone
fin al proyecto High Speed One que ha reducido el tiempo
total de viaje entre Londres y París a un total de dos
horas y cuarto. En las conexiones con Bruselas se produce
también un ahorro de 20 minutos.

Hace cuatro años, en 2003, se ponía en marcha la
primera sección del proyecto con la conexión de 74 kilómetros
entre el Eurotúnel y el condado de Kent. El nuevo
tramo inaugurado este año tiene una longitud de 39,4
kilómetros, la mayor parte de los cuales discurren a través
de túneles que ayudan a cruzar la ciudad de Londres
e incluyen 2,5 kilómetros bajo el Támesis. El gran trabajo
de ingeniería, con 150 viaductos y 32 túneles, ha tenido
un coste de 8.165 millones de euros, convertiéndose en
la mayor obra ferroviaria del país en 100 años.
Saint Pancras, la nueva estación